quinta-feira, 26 de março de 2009

EL CONGRESO ANTIMASÓNICO DE TRENTO - 1896

Aportado al foro Hispanismo.org por el usuario Lizcano de la Rosa
EL CONGRESO ANTIMASÓNICO DE TRENTO- 1896
por José María de Domingo-Arnau y Rovira Vicepresidente de la Hermandad Monárquica del Maestrazgo. Académico de la Pontificia Academia Tiberina de Roma. Madrid, Reino de España.
COMENTARIO DE LA REDACCIÓN
Es una frase sumamente conocida —aunque mi frágil memoria me impide recordar su origen— la que afirma que la suprema astucia del diablo es la de convencernos de que no existe.
Esto indudablemente es así en la actualidad, y aun si llegamos a creer en su existencia, al menos nos convence de su inocuidad o de que su actividad se limita a las truculencias fílmicas tan gratas a los gustos norteamericanos; y todo esto con las innumerables variables de su inagotable talento y viperina perfidia, que multiplica al infinito las trampas para hacernos caer en ellas a los desventurados humanos, tan proclives a autoconvencernos de nuestra propia suficiencia para sortear las estratagemas que, sutil y furtivamente, nos tiende para mal de nuestros pecados.
Todo esto se aplica también —y con sobrados motivos— a los instrumentos que utiliza el Maligno para tratar de destruir a la Iglesia de Cristo —su verdadero enemigo en la tierra y en el Cielo— y el admirable orden social y político fundado sobre sus divinas enseñanzas.Como bien lo han enseñado los Papas en innumerables y esclarecedores documentos, difundidos por la Santa Sede hasta el Concilio Vaticano II, uno de esos instrumentos es la Masonería, verdadero Caballo de Troya introducido por Satanás en las ciudades, e incluso en la Ciudad Santa, la sede de Pedro, cabeza de la Iglesia.
La nota que publicamos es una pequeña pero valiosa contribución al conocimiento de las actitudes que se han generado como réplica a la pérfida actividad masónica, cuya lectura esperamos despierte en nuestros lectores el interés de profundizar sus conocimientos en esta materia tan grave y a la vez tan apasionante.
***
La revolución francesa de 1789 pretendió influir en los demás Estados europeos que conservaban un régimen basado en raíces cristianas. Por ello pronto surgieron en aquellos países organizaciones y sectas secretas empecinadas en corromper el Poder y las costumbres, e iniciar un duro ataque a la Religión, especialmente en la forma de anticlericalismo.
Todo el siglo XIX supuso agitación, revoluciones, luchas armadas, ataques a la Iglesia, en naciones como Portugal, España, Italia, Alemania (Baviera), Austria-Hungría, que comenzaron a sufrir los embates de la masonería, la principal de dichas sectas revolucionarias y antirreligiosas. Contemplando la historia de dichos países en ese siglo, comprobamos como las consecuencias de la terrible lucha supusieron la caída de monarquías, crímenes, movimientos separatistas que desgarraron la geografía de las naciones.
Concretándonos a España, está probada la influencia de la Masonería en la revocación de la Ley Sucesoria a la Corona, para usurparla a Carlos V, hermano de Fernando VII, al que legalmente le correspondía, y poner en el Trono a una niña (Isabel II), con un largo período de Regencia desempeñada por un masón notorio como Espartero.
Ante aquel caos revolucionario e ideológico, hubo un numeroso grupo de españoles: pequeños hidalgos, propietarios rurales, campesinos, menestrales, que hubieron de acudir a las armas en defensa de Dios y de la Patria, vilmente vilipendiados por los gobiernos de tendencia masónica. Así surgió el movimiento llamado “carlista”, por vincular la legitimidad de la Corona a Carlos V de Borbón.
El Carlismo se distinguió siempre por su fidelidad a la Religión Católica y a la Iglesia, aunque es preciso reconocer que, en numerosos momentos de la historia, las Jerarquías de la Iglesia les volvieron la espalda, no les ayudaron y se plegaron al bando contrario, llamado liberal y abierto radicalmente al ateísmo.
Como se habían vivido acontecimientos tan graves propiciados por la secta masónica —que no es posible en este artículo relatar detalladamente— decidieron plantear la lucha ideológico–religiosa mediante la organización de un Congreso Internacional Antimasónico, cuyos preparativos se iniciaron en 1895.
El 5 de julio de 1896 “La Lectura Dominical” anunciaba que el Congreso Antimasónico Internacional tendría lugar los días 26 al 30 de septiembre en Trento, capital del Tirol italiano —que entonces formaba parte del Imperio Austro-húngaro— por lo que era evidente que se contaba con el beneplácito del gobierno de Viena y del episcopado tirolés.
Al Congreso pronto empezaron a llegar adhesiones del Partido Católico Húngaro, la Comunión Carlista, el Partido Integrista español, etc. El Congreso estaría presidido por el obispo de Trento, monseñor Valussi. Curiosamente, entre las adhesiones recibidas figuraban las del ministro de la Guerra, capitán general de Madrid, así como la del alcalde de la Capital, almirante Chacón; la de los ex-ministros Maura y Gamazo; la del Presidente del Congreso, señor Pidal; de D. Cándido Nocedal, del marqués de Cerralbo y de todos los prelados de España. Del discurso de la Sección española en el Congreso fue encargado el elocuente orador sagrado D. Jaime Collel.
El 2 de septiembre de 1896, el Papa León XIII dedicó un Breve al Congreso Antimasónico de Trento.El día de la apertura se reunieron 36 obispos, 50 delegados episcopales y 700 delegados de diversas organizaciones católicas. Entre estas delegaciones hay que destacar las de Francia y Austria con más de 50 personas cada una; las de Hungría, Alemania, América, España, Portugal e Irlanda. La inauguración del Congreso tuvo lugar en la Iglesia de Santa María la Mayor, de Trento.
En la sesión matinal del último día del Congreso, el Comendador Pedro Pacelli —escritor y periodista italiano— presentó una moción de aplauso para el diputado carlista Vázquez de Mella que decía:
El Congreso aplaude la iniciativa de los católicos de Granada y al diputado Vázquez de Mella, que presentó a las Cortes de Madrid la vigorosa petición solicitando, como refieren los periódicos católicos, que sea declarada ilegal, facciosa y traidora a la Patria la Masonería, quitando de los empleos públicos a los masones”.
En Trento se trató también un tema que aun hoy en día preocupa bastante a numerosos publicistas y escritores: el de la pérdida del Imperio español en América. A este propósito se oyó la voz de Don Carlos VII, socio asistente al referido Congreso:
“O los gobiernos europeos dan batalla a la Masonería negándole el agua y el fuego, o día llegará en que ésta, dueña de las masas sin Dios, las lanzará famélicas a la conquista del poder con más insano furor que los bárbaros de Atila, pues si éstos se detuvieron ante la mayestática figura de San León, las masas descreídas y enloquecidas por la Masonería harán tabla rasa de lo más santo y sagrado, y día también llegará que mis leales tendrán de nuevo que batir el cobre para restaurar la civilización cristiana y salvar a España”.
Estas palabras de Carlos VII, pronunciadas aquella mañana de septiembre de 1896, adquieren valor profético, pues en 1936 los Tercios de Requetés, movilizados por la Comunión Tradicionalista —más de 70.000 hombres— se opusieron a los crímenes, robos y atentados de la II República de origen marxista, que condujo a la guerra, en la resultó victoriosa la bandera de aquellos Tercios, permitiendo el retorno de la civilización cristiana, que durante el período republicano sufrió el incendio de cientos de iglesias y conventos, así como el fusilamiento de miles de sacerdotes y católicos, muchos de los cuales han sido elevados recientemente a los altares por el Papa Juan Pablo II.
Carlos VII acudió a Trento para asistir al solemne Te Deum de clausura, acompañado de Doña María Berta y la infanta Alicia, así como de la baronesa de Alemany, dama de la reina, del general Sacanell, ayudante del Rey, y del conde de Melgar.
El príncipe de Loewenstein, presidente del Congreso, comunicó al príncipe obispo de Trento, monseñor Valussi, la llegada de Don Carlos, y dispuso que fuese recibido en compañía de su familia en la Catedral con honores reales.
Los numerosos españoles que acudieron al Congreso al ver a Carlos VII prorrumpieron en vivas al único rey antimasónico que había tenido el valor de acudir a aquella importante reunión.
Apenas traspuesto el umbral del siglo XXI los católicos, con el recuerdo de la historia y los acontecimientos vividos en la centuria anterior, deben procurar instituir agrupaciones para influir políticamente en las naciones, con objeto de inspirar su orden en la ética y los principios del derecho público cristiano y evitar que el Poder llegue a manos de personas influenciadas por el Maligno a través de sectas tenebrosas, porque es preciso recordar aquella frase evangélica:
“las puertas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia”.
___________________________________
Nota del Autor: Cuando estas líneas se escriben ha transcurrido más de un siglo de aquel histórico acontecimiento. Hemos tenido oportunidad de presenciar la caída del Imperio Austro-Húngaro, regido por una Corona católica; la implantación, con fuerte presencia masónica, de la II República española; se ha visto la influencia de la Logia P2 en los tristes acontecimientos sucedidos en Italia, en 1971, con el Banco Ambrosiano y el misterioso asesinato de Roberto Calvi...

quarta-feira, 25 de março de 2009

NEVOEIRO

http://www.baixaki.com.br/imagens/wpapers/BXK16358_nevoeiro-pico-arieiro-madeira800.jpg Olha como está o dia, É puro nevoeiro, Fevereiro ja morreu, Desperta-se o meu sentimento, E assim, estou como aquela, Canção que nunca escutei, Ou como aquela volta, De que nunca voltei, Nevoeiro de dia, Nevoeiro da memória, Nevoeiro, como um sonho, Que quer fazer-se história, Nevoeiro insubstancial, mas.... Porque meu sentimento acirra, Como se estivera procurando, Uma esperança sebastianista? Este nevoeiro, está no céu? Está no céu ou vem dele ? Ai, quem sabe isso, Nevoeiro este, ou aquele.... O nevoeiro tem um tom, Ou em verdade, tem muitos, Será, pois, de hesitação, Ou é uma poeira de mudos? Ai, mas eu não sei ainda, Porque fico pensando, Nos dias de nevoeiro, Querendo atingir um fado, Ai, nevoeiro que parece Ser a derradeira saudade, Nevoeiro para lembranças, Nevoeiro para a íntima arte, Dia de nevoeiro, Dia como que português, Dizem que traz chuva, E o que está por trazer... Ah, em dia de nevoeiro, Quantas coisas são pensadas, E com isso, minha cabeça, Sempre como se fosse lusitana.

IBÉRICO SOLAR

http://webs.ono.com/josecarlosruiz/contenidos/celtiberos/guerrero.gif Ibérico solar, Que me vio nacer, En la tierra del sur, Que yo siempre amé, Ibérico solar, De águilas imperiales, De altivos leones, Veras majestades, Columnas de Hércules, Ibérico solar, Antigua Geroneida, Rasgo inmortal, Ibérico solar, Luz de Viriato, De Indíbil y Mandonio, De Culchas y Chalbo, Ibérico solar, Dispuesto para la guerra, Objeto de codicia, De oleadas extranjeras, Ibérico solar, Resabio de patria, Aroma de vino, En nombre de Hispania, Ibérico solar, Por la Cruz cimentado, Borgoña y Orden de Cristo, El Apóstol Santiago, Ibérico solar, Popular patriarcado, De espíritu universal, De semilla y sembrado, Ibérico solar, Maderamen corajudo, Austero y sobrio, Valiente y forzudo, Ibérico solar, Tan difícil como intenso, Tan llano y montañoso, Tan fértil como seco, Ibérico solar, Magnífico y fecundo, Ardiente y fresco, Sonriente e iracundo, De héroes y santos, Ibérico solar, ¡ Por Dios y por la Virgen, España y Portugal ! http://www.ugr.es/%7Evermed/fotos/pen_iberica.jpg

segunda-feira, 23 de março de 2009

Livros: Autores e Obras do Legitimismo ( BLOGUE NACIONAL-CRISTIANISMO)

Não podemos deixar de divulgar a preciosa colecção bibliográfica sobre o legitimismo português realizado pelo BLOGUE NACIONAL-CRISTIANISMO, para o qual recomendamos vivamente uma visita.
MARQUÊS DE PENALVA:
Dissertação sobre as Obrigações do Vassalo, Lisboa, Imprensa Régia, 1804 (reedição: Lisboa, Pro Domo, 1845).“Carta de hum Vassalo Nobre ao seu Rey”, Investigador Portuguez, XXXVI, Junho de 1814 (reedição: Lisboa, Tiprographia Rollandiana, 1820).
JOSÉ AGOSTINHO DE MACEDO:
O segredo revelado ou manifestação do systema dos pedreiros livres, e illuminados, e sua influencia na fatal Revolução Franceza obra extrahida das memórias para a História do Jacobismo do Abbade Barruel, e publicada em portuguez para confusão dos impios, e cautela dos verdadeiros amigos da religião, e da pátria por José Agostinho de Macedo, I-III, Lisboa, Impressão Régia, 1810-1816.
Refutação dos principios methafysicos, e morais dos pedreiros livres illuminados, Lisboa, Impressão Régia, 1816.
O espectador portuguez jornal de litteratura e critica, 1-26, Lisboa, Impressão de Alcobia, 1816-1818.
Parecer sobre a maneira mais fácil, simples e exequivel da convocação das cortes geraes do reino no actual systema político da Monarchia representativa, e constitucional, Lisboa, Lacerdina, 1820.
Considerações politicas sobre o estado de decadencia de Portugal, e absoluta necessidade do seu remedio, trazido pela nova ordem do presente governo supremo, Lisboa, Imprensa Régia, 1820.
Manifesto à nação ou últimas palavras impressas de José Agostinho de Macedo, Lisboa,Typographia de António Rodrigues Galhardo, 1822.
Mania das constituições, Lisboa, Na Typographia Maigrense, 1823.
A Tripa Virada, 1-3, Lisboa, Oficina da Horrorosa Conspiração, 1823.
Bazes eternas da constituição politica achadas na cartilha do Mestre Ignacio, Lisboa,Impressão Rua Formosa, 1824.
Refutação methodica das chamadas bazes da Constituição politica da Monarquia Portugueza, Lisboa, s/l, 1824.
Cartas, Lisboa, Imprensa Régia, 1827.
A voz da justiça ou o desaforo punido, Lisboa, Imprensa Régia, 1827.
Censura do R. P.. José Agostinho de Macedo ao folheto intitulado cancioneiro patriotico ou systema das ideas liberaes, examinado, e refutado, Lisboa, Imprensa Régia, 1829.
A Besta Esfolada. Vinte cartas de não sei quem a outro que tal, Lisboa, Na Typografia de Bulhões, 1828-1831.
O Desengano. Periódico político e moral, 1-27, Lisboa, Impressão Régia, 1830-1831.
JOSÉ ACÚRCIO DAS NEVES:
Cartas de hum portuguez aos seus concidadãos sobre differentes objectos de utilidade geral e individual, Lisboa, Typographia de Simão Thaddeo Ferreira, 1822.
Continuação das cartas aos portuguezes. Seguem-se as que foram escriptas depois da restauração do Governo legitimo de S. Magestade, Lisboa, Typographia de Simão Thaddeo Ferreira, 1823 (ambos reeditados em: Obras Completas de José Acúrcio das Neves, VI, Porto,Afrontamento, S/ data, pp. 29-190).
FREI FORTUNATO DE SÃO BOAVENTURA:
O Punhal dos Corcundas, 1-33, Lisboa, Oficina da Horrorosa Conspiração, 1823-1824.
RIBEIRO SARAIVA:
Traduction d'une lettre d'un individu a son ami, sur les affaires actuelles du Portugal, publiée par un ami de la légitimité et de la justice, Paris, Delaforest, 1828.
Eu não sou hum rebelde ou a questão de Portugal em toda a sua simplicidade offerecida aos políticos imparciaes e aos homens de boa fé, Lisboa, Impressão Silviana, 1828.
Cartas conspiradoras de A. R. Saraiva, London, Schulze, 1844.
Diario de Ribeiro Saraiva, I-II, Lisboa, Impressão Nacional, 1915-1917.
Em nome de Sua Magestade Fidelissima El Rei O Senhor Dom Miguel I, London, Schulze, s/data.
GOUVEIA PINTO:
Os caracteres da monarquia expostos em rezumo, para o fim de mostrar ao mesmo tempo a preferência que ella merece entre as mais fórmas de governo, Lisboa, Imprensa Régia, 1824 (reedição: Lisboa, Pro Domo, 1944).
Periódico para os Bons Realistas. Jornal histórico, político e noticioso, Lisboa, ImprensaSilvana, 1828.
FAUSTINO DA MADRE DE DEUS:
A facção e a contemplação, Lisboa, Imprensa da Rua dos Fanqueiros, 1822.
A constituição de 1822 commentada e desenvolvida na pratica por Faustino José da Madre de Deos, Lisboa, Typographia Maigrense, 1823.
Epístola á Nação Franceza, na qual se demonstrarão os subsversivos principios dasconstituições modernas, Lisboa, Imprensa Régia, 1823.
O combate dedicado ao Serenissimo Senhor D. Miguel, Infante de Portugal, ou a declaração e protesto das Cortes Extraordinarias combatido por Faustino José da Madre de Deos, Lisboa, Typographia de Antonio Rodrigues Galhardo, 1823.
Os povos e os reis: opuscuplo offerecido aos portuguezes, Lisboa, Imprensa Régia, 1825.
Justificação da dissidencia portugueza contra a Carta Constitucional, Lisboa, s/l, 1828.
Absurdos civis, politicos, e diplomaticos, Lisboa, Imprensa da Rua dos Fanqueiros, 1828.
Aviso aos meus concidadãos, Lisboa, Imprensa da Rua dos Fanqueiros, 1828.
A revolução e Portugal, Lisboa, Imprensa da Rua dos Fanqueiros, 1832.
O manifesto da facção revolucionária destruído inteiramente com suas próprias doutrinas e
diplomas que allega, Lisboa, Imprensa Régia, 1832.
GAMA E CASTRO:
O Novo Príncipe ou o Espírito dos Governos Monárquicos, segunda edição revista e consideravelmente aumentada pelo Autor, Rio de Janeiro, J. Villeneuve e Comp., 1841 (publicado anonimamente).
OUTROS:
Abreu, Miguel António de Melo (1º Conde de Murça), Projecto para a Reforma da Lei Fundamental da Monarquia Portuguesa, ajustada ao génio, carácter, vúnicas alterações e acrescentos que a diversidade dos tempos e das circunstâncias persuadem, maiormente depois das grandes convulsões políticas que a referida nação tem padecido entre os anos de 1820 e 1827, Paris, 1828.
Andrade, Ayres Vicente de, Origem da Monarchia Luzitana. Vantagens que o Governo Monarchico Hereditario tem sobre Toda e Qualquer Outra Fórma de Governo, Lisboa, Nova Impressão Silviana, 1828.
Castro Mendonça, Somnambulismo do solitario da facecia, Lisboa, Typographia Patriotica, 1822.
Castro Mendonça, A facecia liberal e o enthusiasmo constitucional. Dialogo entre hum solitario e
hum enthusiasta, Lisboa, Typographia Patriotica, 1822.
Sá, José Antonio de, Defeza dos direitos nacionaes e reaes da monarquia portugueza, I-II, Lisboa, Impressão Regia, 1816.Santarém, Visconde de, Memórias e Alguns Documentos para a História e Teoria das CortesGerais que em Portugal se Celebraram pelos Três Estados do Reino, I-II, ed. António Sardinha,Lisboa, Imprensa de Portugal – Brasil, 1924.

domingo, 22 de março de 2009

MAGNA OBRA DE LA HISPANIDAD

[Diogo+Cao_padrâo.jpg] http://www.arteguias.com/biografia/escudoreyescatolicos.jpg La magna obra de la Hispanidad, Se escribe con nombre de universo, Obra humana y divina, De conquistador y misionero, La empezó Portugal, Con las rutas africanas e índicas, Aragón para el Mediterráneo, El Atlántico para Castilla, Goa, Macao, Timor, Y de la Berbería al sur de Guinea, Así como fue el mediodía italiano, Así como fue la hora de América, Fuimos con estandartes cruzados, Arribamos con pendones reales, Fueron Azores y Madeira, Y Canarias de horas celestiales, Fueron los puertos andaluces, Fueron los astilleros vascongados, Fueron los conquistadores extremeños, Fueron leoneses y castellanos, Fueron las quinas de Avís, Cruzadas por la Orden de Cristo, Y fue la Cruz de Borgoña, Que tanto bien nos hizo, Desde Oregón a la Tierra de Fuego, Así fue la Nueva España, Como fueron los Reinos del Perú, Latidos de una obra magna, Y fueron las Filipinas, Y fue el crisol de razas, Unidas en Dios y en Reino, Componiendo las Españas, Fue la Unidad Católica, La que todo hizo posible, Porque la fe mueve montañas, Y la dificultad hace apacible, Fue posible y hermoso, Fue por España y Portugal, Fue el trabajo misionero, Magna obra de la Hispanidad, Fueron universidades y colegios, Fueron imprentas y hospitales, Fueron gloriosos ejércitos, Fueron conventos y catedrales, Magna obra de la Hispanidad, No te suicides, por Dios, Haz de tus dos grandes familias, Un sincero y aliado corazón, Magna obra de la Hispanidad, ¡ Sé un pasado en marcha ! ¡ Vuelve Por nuestra romana civilización, Por Portugal, por España ! Un gran doce de Octubre, Como férrea defensa de la Hispanidad, Como hubiera querido Sardinha, Así sea nuestra gran señal.

quinta-feira, 19 de março de 2009

quarta-feira, 18 de março de 2009

CANCRO SOCIAL

Movimento Legitimista Português http://www.voltairenet.org/IMG/jpg/REVOLUCION-RUSA.jpg

CANCRO SOCIAL

O poder é! E o poder que é chama para a governação pública quem quer e como quer:

Aqui convida um número restrito; além, um mais alargado. Agora, dá-lhe força deliberativa; mais adiante, só lhe concede valor consultivo. Congeminações à volta deste assunto, que se ocupem em procurar como deveria ser aquilo que é e deixem de analisar o que é, constituem o passatempo de especial predilecção dos democratas, os quais não chegam a elaborar nenhuma construção porque se explicam com o explicando e dão o explicando por explicado.

Na prática e na doutrina, a democracia é qualquer coisa de farisaico e disforme:

No dia a dia, ela é para os povos a política em latim, política que muitos governantes só incipientemente articulam e alguns até fazem dela uso em calão. Isto é ainda mais aflitivo quanto é certo que hoje se mergulhou numa pavorosa indigência intelectual. Este quotidiano da democracia aproveita apenas aos excepcionalmente dotados, que se servem sem servir. E é tanta a impudência que o sistema se diz do povo, pelo povo e para o povo.

Nas suas linhas teóricas, a democracia é a apoteose do despautério. Com efeito, só a verdade, diligente e rectamente procurada pela inteligência, verdade a que a vontade adere pelo bem nela contido, só a verdade, repiso, assume o direito de orientar os homens e, com eles, os povos. A obediência cega da vontade ao sabor dos apetites desordenados significa, pelo menos, o reinado inconsciente do capricho.

O que vai contra a verdade é o erro, maior ou menor, mas sempre erro. E assim uma proposição pode estar conforme à verdade ou afastar-se dela. Suponhamos, então, que uma comunidade é chamada a pronunciar-se sobre dada coisa, que se submete à sua apreciação, e a fazê-lo em moldes democráticos, onde o justo se confunde com o que é querido:

Como quot homines, tot sententiae , há de assistir-se a um destes possíveis resultados: o bem será ténue quando for escassa a vitória nas urnas; se ela é folgada, então aumenta a certeza de que é bom o sufrágio obtido; sempre que o escrutínio apontar para maiorias esmagadoras, aí veremos uma imensa bondade; por fim, se não houver um só voto destoante, estaremos perante o bem absoluto! Como monumento ao furor de cérebros transtornados pela maldade ou ao estupor pasmoso que a imbecilidade cria, não se pode exigir mais!

Este é o regime que vigora em Portugal.Vejamos ao que nos levou:

Tirando a crise de 1383-1385, que foi um marco excepcional porque se assistiu a uma reacção estuante de força, vai-se ouvindo, hoje como sempre que Portugal ameaçou extinguir-se, a jeremiada que é costumeira. Agora que de novo se mandam celebrar exéquias como se a Pátria morresse às ordens daqueles que se pranteiam, em vez de levar o luto aos traidores; quando tantos desesperam parecendo esquecer que, numa nação tão antiga, alguns anos bem se podem considerar um simples momento, agora mais do que nunca é que todos devemos guardar lucidez.

Não compreendo, melhor, revoltam-me os responsos fúnebres que se escrevem e se gritam por Portugal. Esses hinos chorosos partem de gente que se julgou salvadora da Pátria, uma salvação que se daria num abrir e fechar de olhos. Mas uma nação não se resgata de um dia para o outro; redime-se quando Deus o decreta e se assim estiver nos Seus insondáveis desígnios. Quanto a ser-se salvador da Pátria faz-se mister um estofo que esses, que se arvoraram em paladinos de Portugal e lhe passaram depois certidão de óbito, tinham de demonstrar que possuíam.

Uma coisa provaram sobejamente: mostraram não ter fé. E sem fé não se vai longe. Nem sequer falo da fé, virtude teologal que só a caridade supera, como nos ensina S.Paulo (1). Esse seria o dom excelente, mas aqui eu reporto-me apenas àquele sentimento que enche o peito dos que crêem nos princípios e nos objectivos, que lhes inculcam, sem indagar razões, tipo de mística defeituosa, mas, de qualquer forma, mística, força que os empreendimentos de vulto reclamam.

Esta mística é a mística da Revolução e, em parte, daí a explicação dos seus êxitos. Veja-se o exemplo dos comunistas e porventura se compreenderá algo do que eu pretendo dizer.

Só a perseverança, nuns casos, ou a obstinação comedida, noutros, importam. Apenas os animados de fortaleza e recta inteligência ou os obcecados em quem luza algum talento, e haja neles, por paradoxal que pareça, um fundo de equilíbrio, só esta gente deixa rasto. É a massa que solta os grandes facínoras, mas donde também rompem os heróis, essa espécie de semideuses do paganismo como já os entendia a mitologia grega, e, na linguagem mais suave e quantas vezes mais sublime do catolicismo, ela dá os apóstolos, dá os mártires, dá os santos! Do resto, saem os homúnculos que, a par dos outros, são como anões ao lado de gigantes, pigmeus aos pés de uns colossos, formam enfim o cortejo da mediocridade que não conta. A mediocridade é timbre das maiorias e pesa unicamente na heráldica das democracias.

Eis algumas razões por que disse não compreender, revoltar-me e, acrescento-o agora, repudiar a litania plangente, pouco honrosa e, ao mesmo tempo sem base inilidível que se anda entoando. Não nego que o horizonte é um horizonte carregado, em que as sombras se adensam e se não vê brilhar luz. Mas são sempre os homens de fé, pelo menos daquela fé de que há pouco falei, são esses que vão agarrar, no meio das trevas mais profundas, um fio que alumia a esperança. Essa esperança é preciosa num panorama tão turvo como é aquele em que vivemos.

Há quem se deixe entorpecer, fiando-se dos reveses, mais aparentes que reais, sofridos pelos comunistas em diversas paragens do mundo. Esta é a ideia criada na grande massa do povo, povo que constitui o trampolim do poder político porque é povo e não qualquer povo, mas povo soberano.

A convicção, de que o comunismo é um perigo ultrapassado, reflecte um pensamento, que não só é insubsistente como também assume foros de perfeita loucura. Com efeito, pouco haverá tão contrário à verdade da vida política. A democracia, nos nossos dias, alastrou bastante e tornou-se quase geral no concerto das nações mais influentes na marcha das sociedades humanas. Não é de hoje, nem foi ontem que os comunistas se habituaram a conviver com a democracia. E se é inegável que aspiram ao seu derrube, não é menos certo que só lançarão o ataque decisivo quando estiverem seguros da conquista do poder, preservando até lá o sistema democrático com um zelo inexcedível por motivos mais que evidentes: «A história conhece a democracia burguesa, que vem substituir o feudalismo, e a democracia proletária, que vem substituir a burguesa», escreveu Lénine (2).

Ex absurdo sequitur quodlibet. Este princípio, válido para a lógica, aplica-se também à prática da política. Sei que a teoria dos quanta, sustentando as relações de incerteza nas próprias leis físicas, já sepultou Laplace. Não há determinismo total no mundo cósmico, muito menos nas acções humanas. Mas não há dúvida que cada um de nós constrói o seu destino. E aqui importa não perder de vista que o assalto ao poder político depende da decisão e da combatividade de quem o cobiça.

Neste campo, os comunistas são exímios. Estão integrados numa organização de estrutura férrea. O seu valor é de temer e será insensato quem o despreze.

À carneirada, os comunistas preferem uma vanguarda de qualidade: o resto vai atrás! «O exército, consequentemente, era já por volta de Outubro-Novembro de 1917 meio bolchevique», palavras de Lénine, o qual, logo a seguir, confessa que «sem isso não poderíamos vencer.» (3).

Meditemos sobre isto; proceda-se aos ajustamentos impostos pelo caso português; e que a lição nos sirva. Os comunistas terão muitos defeitos, mas, entre essas falhas, por certo que não se conta a leviandade. Minimizar as manobras comunistas é de uma ingenuidade ou de uma maldade que ultrapassa o admissível; considerar aventureirismo, como muitos fazem, o comportamento daqueles que, demarcando-se do blanquismo, entendem que «não se pode permanecer fiel ao marxismo, permanecer fiel à revolução sem tratar a insurreição como uma arte», como é lembrado por Lénine (4), olhar pois os comunistas como quixotes desvairados em busca de encantadas Dulcineias, se não é uma requintada infâmia, é pelo menos risível!

Joaquim Maria Cymbron

____________________________________________

  1. 1 Cor. 13,13.
  2. A revolução proletária e o renegado Kautsky, Obras Escolhidas, III, Edições 'Avante!', Lisboa e Edições Progresso, Moscovo, 1979, p.15.
  3. As eleições para a Assembleia Constituinte, ib., p.233.
  4. O Marxismo e a Insurreição, ib., II, 1978, p.312.

JMC