quinta-feira, 21 de maio de 2009

RECORDATORIO POLÍTICO DE LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA

http://www.requetes.com/banderas/sanmiguel.jpg Aquí os exponemos algunas pinceladas programáticas carlistas. Traídas por Javier_L

- Reformar la Constitución, en función de las mayorías que se obtengan, para acomodar las instituciones a la Tradición política española, y teniendo como primer objetivo situar el ejercicio del poder político en sus justos términos, sin injerencias en la vida moral y religiosa del pueblo.

- Supresión de Ministerios superfluos (Igualdad, Ciencia, Justicia, etc.)

- Reforma de la organización territorial del Estado, suprimiendo autonomías y reduciendo provincias, y recuperación progresiva, siempre que fuera posible y oportuno, de las entidades territoriales históricas, con todas sus atribuciones y competencias, más las que sean menester.

- Reforma del poder y competencias de la Corona, atribuyéndole directamente el Poder ejecutivo, junto con su gabinete de gobierno.

- Supresión de los partidos políticos y reforma de las Cortes para que sean cámara de representación de las entidades naturales, profesionales y territoriales que deben cumplir su papel de representantes reales de la sociedad española.

- Renegociación de los términos de adhesión de España a la Unión Europea, negociando cláusulas individualmente que sean beneficiosas para España, o, en último término, abandonando el Tratado de la UE.

- Potenciación de los órganos permanentes de colaboración política con Hispanoamérica y Portugal o creación de otros nuevos más eficaces.

COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA

OLHOS TRISTES

http://img406.imageshack.us/img406/7953/lisboacastelonc1.jpg Como poderia esquecer, Esses teus tristes olhos ? Chorando na despedida, E eu também choroso.... Agora olho para ocidente, Para o meu ocidente vizinho, Tenho saudade de Portugal, Tenho saudade do teu carinho, Ali descobre-se Portugal, Como nobre cabeça da Europa toda, Ali descobre-se o fado, E meu coração sinceramente chora, Por meus olhos foi despida, A silenciosa ternura lusa, Meus olhos contigo, mulher, De lágrimas é a chuva, Identifico-me com Portugal, E indentifico-me contigo, E olha que não estou tão longe, Ai, mas morro sozinho, Como esquecer os teus olhos tristes ? Seria como esquecer Portugal ! Sim Portugal fica triste, Espanha como vai estar ? Eu sou espanhol, E tu és portuguesa, Nós, os dois, como estamos ? Presos da própria tristeza, Os meus olhos ainda vêem, A suave luz das cidades, Cidades do nosso passeio, Ai, rapariga, que saudade ! Ai, mas aquela luz, a luz, Que meus olhos vêem tao pura, Aquela luz um bom dia voltará, Engrandecer a terra lusa, Mulher, vamos viver nossa vida, Escolhendo então, Portugal, Não tenhamos mais tristeza, Juntos, pois, vamos amar.

sábado, 16 de maio de 2009

" ¿ AMÉRICA LATINA ? "

http://web.educastur.princast.es/proyectos/grupotecne/archivos/investiga/123esccom5.gif LA ONU, PRINCIPAL RESPONSABLE DE SU DIFUSIÓN La denominación “América Latina” nació en las logias masónicas del Río de la Plata El debate sobre la forma de referirse globalmente a los países americanos de habla española y portuguesa no es nuevo, y tampoco es inocente ni ideológicamente neutro. Un estudioso argentino ha sacado a la luz datos interesantes sobre la evolución del término Latinoamérica. (ReL) ¿Hispanoamérica, Iberoamérica o Latinoamérica? Aparentemente es sólo una cuestión de nombres, aunque incluso un análisis superficial de quién usa cuál permite desvelar una clara trascendencia ideológica en la elección. En España, por ejemplo, el término Latinoamérica es el empleado casi con exclusividad por los medios de comunicación de la izquierda, y ha terminado por impregnar también a los de la derecha. Es conocido que la aventura francesa en México, con el respaldo de Napoleón III a Maximiliano de Austria para gobernar el denominado Segundo Imperio Mexicano (1863-1867), dio inicio a una campaña sostenida de París para dejar huella cultural en un continente donde apenas la tenía. Y ya entonces comenzó a emplearse la palabra latino para designar una herencia genérica que América Central y del Sur habría recibido de Europa de manera indistinta, menoscabando así el papel histórico de España y Portugal en el continente. Un investigador argentino, Mariano García Barace, ha profundizado más en los orígenes y trayectoria del término América Latina. En su última publicación al respecto (Posición Iberoamericana), sostiene que el concepto Amérique Latine fue acuñado por la masonería francesa y era prácticamente desconocido en Iberoamérica hasta que empezaron a usarlo las logias del Río de la Plata, muy a finales del siglo XIX. “Es una denominación que se nos ha puesto desde fuera y que distorsiona nuestra verdadera identidad”, afirma. Su rastreo de los orígenes de esta “rareza idiomática” le lleva hasta el Congreso Científico Latino Americano celebrado en Buenos Aires en abril de 1898. Pese a la denominación del evento, ninguno de los intervinientes, ni los científicos ni los políticos, lo usaron, en beneficio de los clásicos “Hispanoamérica”, “Iberoamérica”, “Suramérica” o, sencillamente, “América”. Y señala como hecho curioso que el único representante no suramericano, el de México, era un ingeniero italiano residente en Buenos Aires... y hermano de un patriota garibaldino, Ernesto Teodoro Moneta, Premio Nobel de la Paz en 1907. La causa garibaldina fue el mayor vivero de la masonería en Italia durante la batalla por la unidad del país, lograda en 1870. Los estudios de García Barace detectan una influencia mínima del término Latin America (ya en inglés) en los países suramericanos antes de la creación de la ONU. Hasta entonces, lo usaban alguna vez los despachos de la agencia United Press, y casi siempre para referirse a la política exterior de Estados Unidos o a asuntos de la misma ONU. Sólo a partir de 1947 empieza a escucharse a personalidades de países iberoamericanos referirse a su realidad continental como “repúblicas latinoamericanas”, o expresiones similares. Según García Barace, “muy poco pudieron hacer nuestros representantes diplomáticos para defender la identidad cultural de la región ante los funcionarios norteamericanos y británicos que conducían la ONU en sus primeros años”. Luego ya todo sería una bola de nieve, que con tan potente foco de difusión acabó consagrando la palabra incluso en los países que le habían sido tan reticentes. Su uso generalizado por la prensa de Estados Unidos, Reino Unido y Francia acabó imponiendo la denominación a todos los organismos internacionales que afectaran a ese área del planeta, a raíz de la creación de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de la ONU. Su secretario durante trece años (1950-1963) fue el argentino Raúl Prebisch, “uno de los hombres que más hizo para difundir la denominación Latin America”, según García Barace, y muy vinculado “con los capitales británicos del Río de la Plata”. En 1983 Prebisch se convirtió en un estrecho colaborador del recientemente fallecido presidente argentino Raúl Alfonsín, reconocido miembro de la masonería.

quinta-feira, 14 de maio de 2009

A BATALHA E O CARMO

MOVIMENTO LEGITIMISTA PORTUGUÊS dia, 26 de Abril de 2009, direi que não é vulgar sucederem-se duas datas de sinal tão antagónico e que mutuamente se excluem. De um lado, está a negação; do outro, a afirmação. A primeira fala-nos de destruição; a segunda conforta-nos na exaltação de uma figura que foi guerreiro e que foi santo.

O soldado, o soldado disciplinado e leal, profícuo na paz e combatente tenaz na peleja, esse soldado é um herói e como tal avança no caminho sublime da santidade. Por seu turno, o homem que a Igreja distingue com a auréola de santo, colhe essa rara distinção porque praticou as virtudes teologais em grau heróico.

Deus permita que a graça do canonizado seja o exorcismo contra a possessão diabólica da traição!

O Mosteiro que se levanta por entre o casario da Batalha, é, como todos sabem, o Mosteiro de Santa Maria da Vitória. O triunfo, que ele evoca, entrou nos anais da história militar, mas tem, além disso, um sentido muito mais denso e profundo: é a explosão de um Portugal que mostrava as primícias da sua virilidade e se revelava pronto a cumprir o projecto que Deus quis confiar-lhe.

Quem rubricou estes feitos? Aqueles que se passaram a Ceuta, desceram ao longo da costa de África, tocaram ilhas que os oceanos escondiam, beijaram terras de Vera Cruz e saborearam o fascínio das paragens orientais. São os mesmos, enfim, que tornaram o mundo mais pequeno porque o fizeram mais conhecido, aproximando continentes e, sobretudo, estreitando povos e culturas num amplexo de amor fraterno, da única fraternidade possível que é aquela que se dá à luz do Evangelho e da fé de Cristo.

Estes gigantes são o fuste de uma coluna majestosa. A base desta coluna é o Infante de Sagres, esse príncipe que Camões não pôs fora da «ínclita geração» (1), nem eliminou do número dos «altos infantes» (2), aquele cuja mãe Fernando Pessoa sagrou com o nome de «humano ventre do Império» (3), um seio que intrigava o poeta da Mensagem, a ponto de este perguntar que enigma nele havia "que só génios concebia". Por fim, essa espantosa coluna, da qual já aludi à base e ao fuste, tem o capitel em D. João II.

A filosofia de vida deste Rei encaixa-se, certeiramente, na sua divisa "pela lei e pela grei". Mentalidade e lema interpenetram-se com tanta espontaneidade que o reflexo fiel dessa equação de forças é-nos dado pelo emblema do pelicano. Jaz este modelo de homem de Estado, sob as arcadas góticas do histórico monumento, ao qual Mestre Afonso Domingues emprestou, de modo indelével, a centelha luminosa do seu talento.

O Mosteiro de Santa Maria da Vitória é, pois, verdadeiro relicário de glórias nacionais --- quando gravou na sua pedra o prodígio de Aljubarrota, logo perpetuou o nome e a figura do Condestável de D.João I.

Nun'Álvares, aquele que se pode chamar de pai da Pátria porque foi quem, na tarde de 14 de Agosto de 1385, a golpes de montante, abriu o sulco onde o tronco de Avis deitou raízes para, rico da mais abundante seiva, imediatamente florir e rebentar em frutos de uma epopeia inédita, esse indómito paladino, cumprida a sua missão temporal, largou o fausto magnífico do século para se sumir na apagada humildade do claustro. O vencedor de tantos recontros bélicos, sofreando o ardor do campeão debaixo do hábito grosseiro do monge, foi continuar o que sempre fizera: viver o amor de Deus nosso Pai, doando-se ao próximo na pobreza, como já se lhe entregara no auge dos triunfos militares! O culto prestado ao Senhor dos Exércitos, quando as armas lhe sorriam, passou a manifestar-se no socorro aos necessitados, repartindo tudo por todos. Assim se formou, segundo Oliveira Martins, o "exemplar mais belo da aliança do heroísmo e da santidade" (5). E a história atou um laço indefectível, que une a sonoridade artística da Batalha ao místico silêncio do convento que está no coração de Lisboa, e que recolheu o último suspiro do seu fundador.

Este venerando convento, o Convento do Carmo, devia ser, por conseguinte, lugar de romagem e de peregrinação patriótica. Infelizmente, conspurcaram-no: foi enlameado no dia 25 de Abril de 1974, na hora sombria em que a pusilanimidade de um governante céptico e tíbio deixou escorregar, das mãos duvidosas, a vara de um mando já vacilante. E é também profanado de cada vez que desperta a memória da vilania cometida.

Os fumos dessa traição encobrem a certeza de um quotidiano de demissão progressiva. Todo este quadro, que é um quadro de dor e de miséria, é igualmente um quadro de vergonha, de uma vergonha moral não só para os seus autores, mas também para todos os que nele consentimos. Antes de pedir contas aos culpados, que o foram por acção, temos de redimir-nos do nosso pecado por omissão. E essa redenção passa necessariamente pela recuperação da dignidade nacional.

Se esta é obra que a todos compete realizar, há uma geração que tem obrigação acrescida de lhe pôr remate. É a geração purificada nas aras de um sacrifício puro, em que se defendiam valores indiscutíveis, mas ao qual a felonia de uns tantos, adivinhando Portugal a um passo do sucesso, embora impotente para lhe roubar a honra, atreveu-se e conseguiu transformar esse esforço numa campanha inglória.

Os homens dessa geração mergulharam no crisol de uma luta em que experimentaram a prisão, sofreram o exílio, se chocaram com contrariedades, arrostaram e arrostam com a indiferença, a incompreensão e o escárnio, sentiram e sentem ainda a dureza da sorte adversa, tudo isto por quererem pagar o preço de continuar a ser portugueses.

Esta geração ostenta o singular privilégio de ter sido chamada a formar a geração do resgate, se não quiser arrastar o peso de ser recordada como a geração do opróbrio, a geração que se deixou bater por aqueles que, para serem outros tantos Coriolanos, só lhes falta o fulgor do génio.

A Pátria convoca os seus melhores filhos à revolta justiceira. Não cerremos os ouvidos ao seu angustiado apelo. E ao Carmo da derrota e da desonra, oponhamos Aljubarrota, uma Aljubarrota mais exigente porque será a Aljubarrota do espírito, entendido o espírito na acepção paulina de alma e corpo em estado de graça, ou seja, neste caso, de pensamento ortodoxo e acção condizente não já de Portugal contra o estrangeiro, mas sim de PORTUGAL contra o ANTIPORTUGAL porque é interno o inimigo principal!

Condestável de Portugal, sagra com a tua espada de cavaleiro o futuro capitão da nova Aljubarrota e protege-o na luta com a tua bênção de santo!

Joaquim Maria Cymbron

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  1. Os Lusíadas, IV, 50, v.8.
  2. Ib.
  3. Mensagem.
  4. Ib.
  5. A Vida de Nun'Álvares, 8.ª ed., Lisboa, Guimarães Editores, 1968, p.314.

JMC

quinta-feira, 7 de maio de 2009

San Nuno Alvares Pereira (carta abierta a R) - Rafael Castela Santos

Fenomenal texto do amigo Rafael Castela Santos, publicado n'A Casa de Sarto. Não se pode ver mais clara a forma como a mão de Deus modelou esta nossa Península para melhor cumprimos os Seus desígnios... ainda que hoje em dia, pouco façamos por os cumprir. Agradecemos o seu elogio aqui ao SH, que melhor lhe cabe a ele e ao JSarto, soldados bem mais experimentados nestas lides da aproximação peninsular e do hispanismo na blogosfera. Um grande bem-haja. San Nuno Alvares Pereira (carta abierta a R) Querido R (In diebus illis): He visto tus comentarios al texto de Monseñor Francisco Rendeiro sobre el nuevo Santo, Nuno Alvares Pereira, que mi hermano en la Fe y amigo JSarto reproduce en esta bitácora. Y permíteme que esté en desacuerdo contigo y te explique por qué.Me parece que estás algo desenfocado con respecto a Aljubarrota. Aunque ahora entremos en detalles quiero recordarte que la Providencia selló este dualismo hispánico no sólo en Aljubarrota, sino también en Toro. La derrota del expansionismo castellano hacia Portugal tuvo el contrapunto de tener que ser derrotado el expansionismo portugués hacia Castilla.Quisiera compartir contigo algunas consideraciones para aclararnos todos mejor y para aportar un granito de arena que, ojalá, sirva para mejorar las relaciones portugueso-españolas. Unidad hispánica de partida Es verdad, innegable, que hubo un interés de todos los Reyes de los distintos Reinos de la Reconquista, incluído el de León (o este más que todos los demás incluso), de reclamar la antigua legitimidad visigótica, la unidad hispánica, de la cual los portugueses también forman parte.Admito que en algunos manuales, portugueses y algunos hoy día gallegos, se hace demasiada apología de los suevos para intentar buscar la diferencia donde no existe. Y sin embargo nadie habla de la herencia sueva más importante: la creación en Galicia del primer señorío católico de las Españas, que luego llegara a convertirse en seña de identidad ineludible de todos los Reinos españoles y de todas las Españas, y donde la abjuración del arrianismo por parte de los germanos antecede en 40 años a la de Recaredo en Toledo. Y, por cierto, un reino suevo que abarcaba por el 440 a la Bética y la Cartaginense. Lee el segundo capítulo de la obra conjunta de Elías de Tejada y Gabriela Pércopo titulada “El Reino de Galicia”. Ni lusitanos ni suevos justifican, de por sí, la independencia portuguesa.El Profesor José Orlandis ha demostrado a lo largo de toda su obra la importancia de los visigodos y el hecho es incuestionable: Hubo un tiempo en que toda la Península Ibérica estaba sometida a la misma Ley (el Fuero Juzgo y la Lex Visigothorum) y a la misma Corona. Lo demás, bien lo sabemos, son especulaciones vacuas hechas para uso y disfrute de estos pseudohistoriadores con almas de político. Como es innegable que entre España y Portugal no existen fronteras naturales obvias, como mucho algún tramo de algún río y poco más, que bien poco separan. Un breve texto desapasionado, como el de Stanley Payne, de historia de Portugal, te confirmaría todo esto.Dicho esto hay que analizar con detenimiento, y creo que los mejores han sido António Sardinha y Francisco Elías de Tejada –uno a cada lado no de la frontera, pero sí de la raya- el nacimiento de Portugal. Nacimiento de Portugal como nación Si sigues a estos autores te percatarás que Portugal fue la primera nación de Occidente (ya que las Españas de los visigodos fueron volatilizadas por la invasión musulmana) en configurarse como tal. A fecha de 1383 Portugal había dado ya muestras repetidas y evidentes que quería configurarse como nación. Aljubarrota sólo sella lo que ya existe: un Portugal independiente.Es verdad, como reconocen insignes figuras como Alexandre Herculano, Oliveira Martins, Teophilo Braga, Carolina Michaëlis de Vasconcelos y otros, que hubo algo de fortuito y casual en el nacimiento de la Patria portuguesa. ¿Crees que la Providencia deja algo al azar? Yo, como católico, sé que no. Por eso, ¿qué pasa para que entre la batalla de Sao Mamede de 1128 y la de Aljubarrota en 1385 la Providencia selle a Portugal como nación distinta y separada del resto de las Españas que, siguiendo la tendencia natural, acaban confluyendo?La independencia que tiene que ver con la historia, con lo jurídico (una interpretación “a la francesa” de la legislación Justiniano, de tinte electivo que luego otorga poderes cuasiabsolutos al Monarca) y con los designios de Dios; no con los burdos caracteres físicos y positivistas que la historiografía moderna nos presenta. Portugal, a diferencia de otras naciones, “nace de su monarquía en vez de cuajar en ella; fue poder antes que realidad sociológica”, como nos explica Elías de Tejada.En este sentido decisionista cabe entender a Afonso Henriques, y el nacimiento de Portugal como nación, y a lo que se puede objetivamente entender como deslealtad hacia el Rey de León. De todas maneras, deslealtad o no, ésta es luego sancionada por el Rey de León en medio de otras vicisitudes, así que sea como fuere, aquello fue legitimado y nada hay que decir. No se puede negar habilidad política y guerrillera (no sé tanto si guerrera) a Afonso Henriques; menos aún deseo de ser Rey y, por tanto, de que Portugal fuera Reino propio y distinto. San Nuño de Santa María Pero yo, R, te quiero explicar que Nuno Alvares Pereira, el Santo Condestable, quien tomase por nombre de religión el de Nuño de Santa María, es esa figura que consagra todo esto, porque toda nación necesita un Santo fundador, y éste es para Portugal San Nuño de Santa María. Y ya era hora de que a este Santo Varón de vida ejemplar le canonizaran.“Curiosamente” el Santo Condestable es canonizado en la Festividad de San Isidoro, el 26 de Abril. San Isidoro, sí, el Santo Fundador de España. Uno portugués, otro español: los dos hispanos. ¿No te parece incluso providencial y nada casual que la Voluntad Divina haya dispuesto que San Nuno Alvares Pereira fuera a ser canonizado el mismo día de la Festividad de San Isidoro? ¿Has reparado en el mensaje profundo que la Providencia envía a los súbditos de ambos lados de la raya con este pequeño detalle?Acerca de cómo eran aquellas relaciones entre naciones católicas, por desavenidas que éstas pudieran ser en un momento dado, te quiero plantear una pregunta: ¿cómo es posible ver con claves de este nacionalismo moderno, espúreo, pútrido, romántico, ilustrado, iluminado y hasta iluminista, que el Regente del derrotado Reino de Castilla en Aljubarrota sea nada menos que un Arzobispo portugués, el de Toledo, Don Pedro Tenorio –natural de el Algarbe-? Evidentemente no hubo ni podía haber un sentimiento tan encontrado entre ambas patrias como el moderno nacionalismo, en especial la versión lusa, pretende.Cuando quiera que en medio de las reyertas el enemigo común amenazaba, se dejaban de lado las diferencias. Esto fue siempre así durante la Reconquista y hasta hemos tenido un episodio reciente durante la Cruzada de 1936, cuando faltó tiempo a los voluntarios portugueses para ayudar a conjurar el peligro con que la hidra roja y atea amenazaba a España. ¿Te imaginas que no hubiera habido Portugal independiente en aquel momento crucial de nuestra historia?Cómo no recordar, también, que el Santo Condestable quería llevar como escudo a Santiago, junto a San Jorge, pero a Santiago también. Porque Sant Yago es, precisamente, el Apóstol que nos dio la Fe a ambos pueblos. Y ambos debemos venerarle y respetarle como debe el discípulo respetar al Maestro que encima le enseñó lecciones de Salvación. Y el Santo Condestable se sabe deudor de Santiago, que tantas batallas ha ayudado a ganar frente al sarraceno y al que él siempre implora. Hechos religiosos en la configuración de Portugal Hay un factor configurador de Portugal que está en la génesis de su independencia, y este factor es de primer orden. Me refiero al Cluny, y al Cluny borgoñés a fuer de ser más específico … y don Enrique de Borgoña, claro está. Sobre ese sustrato inicial del Condado de Portugal añades ese Cluny de sabor borgoñés y tendrás el embrión de la nación portuguesa como tal. Primer dato que como católico te deberías plantear: el tema del Cluny como especificidad dentro de un señorío que es católico y quiere seguir siendo católico. Fíjate que hasta entonces los Reinos españoles, que intentan venir a ser todos uno, tienen como factor configurador lo benedictino y el Císter, que llegan por el Camino de Santiago. He aquí una diferencia aparentemente menor, pero significativa.La independencia política de Portugal fue consolidada en Aljubarrota y consagrada a la Virgen María en el Monasterio de Batalha. La de España, a través de una Castilla todavía no unida a Aragón, en Toro y consagrada a Dios en los Reyes Nuevos, en Toledo. Esta última tendrá luego continuación a través de la Aparición del Sagrado Corazón al Padre Hoyos, su Promesa a España en la Basílica de Valladolid, y cristalizada en la Consagración de los Obispos españoles y el Rey al Sagrado Corazón. En esto se vuelve a ver más esta fecundidad del dualismo peninsular, donde lo portugués enfatiza –Fátima de por medio- el Inmaculado Corazón de María y lo español el Sagrado Corazón de Jesús. Y ambos, juntos, anticipan el Reinado de los Dos Corazones al que la Humanidad está abocada. Cuando se contempla todo esto, ¿se puede querer que seamos uno? Flaco favor le haríamos a los planes de Dios con semejante unidad.Este dualismo hispánico es también mariano porque me atrevo a afirmar que las dos Apariciones marianas más grandes de la historia por su efecto y significado son las del Pilar y la de Fátima. Hace casi 2000 años una, la otra de ayer mismo, de 1917. Ambas en solares ibéricos. Ambas ratificadas y selladas con los dos milagros no eucarísticos más grandes de la historia, el del cojo de Calanda y la danza del sol, respectivamente. Ambas precediendo etapas de mártires (recuerdo siempre la Iglesia de los Innumerables Mártires de Zaragoza, por ejemplo), sean las persecuciones romanas o las persecuciones que ya se empiezan a palpar. Ambas precediendo, también, victorias decisivas. La primera la victoria de la Fe sobre el solar ibérico que no ha de quedarse ahí, sino que se expande –literalmente- sobre los cinco continentes. La segunda, nada menos, la victoria sobre el Anticristo, ya implícita en Fátima.Los Reyes son designados de Dios e instrumentos predilectos del Altísimo en el gobierno de las naciones. ¿Te has preguntado las numerosas veces que ha habido intentos de unión dinástica para unión de los Reinos? Excluyamos a Felipe II, católico hasta la médula, por tanto respetuoso con la subsidiariedad y preservador hasta la saciedad de la independencia de Portugal, cosa que no se puede decir de su hijo Felipe III y muchísimo menos de su nieto Felipe IV. Hablo de las veces que ha habido esos acuerdos matrimoniales para unificar ambos Reinos. El epítome es la vida misma de Don Manuel I, que casa con dos hijas de los Reyes Católicos y con Leonor, hermana de Carlos I de España y V de Alemania. Las vicisitudes del Príncipe Miguel de la Paz, nacido en 1498, son la guinda de intentos siempre infructuosos de unificar ambas patrias. Y, sin embargo, ¡qué admiración la de la fecundidad de las Casas Reales de ambos lados de la raya! ¿Podremos olvidar que nuestra [Santa] Isabel la Católica era medio portuguesa?Finalmente retomo el tema de Fátima. Porque Portugal es central, junto con Rusia, al mensaje de Fátima. Y España, en la continuación de Fátima que es Tuy, también aparece. Pero hay una promesa de la Santísima Virgen sobre la conservación del Dogma de la Fe en Portugal que es específica de Portugal. ¿No es esto una evidencia indirecta de la ratificación de la Santísima Virgen de que Portugal es distinto e independiente de España? ¿Iremos a contradecir a nuestra Santa Madre en esto?Voy un punto más allá: ¿no podría ser, y los hechos así parecieran indicarlo, que en España se va a perder la Fe? Si así fuera, para que ésta se recuperara, debería permanecer firme e incólume en algún sitio. Este es Portugal. Y en este escencario, mucho me temo que bien plausible, Portugal salvará a España. ¿Qué habría sido de no permanecer Portugal independiente? Posiblemente la apostasía de todos. Las lecciones del Santo Condestable Hay que quedarse con varias virtudes, y todas ellas encomiables. La primera lección, sin duda, es la de su patriotismo, bien reflejada en el texto de Monseñor Francisco Rendeiro sobre Santo Nuño de Santa María. Y el patriotismo pertenece a la virtud de la Piedad. La Piedad hacia la Patria, que está esculpida en piedra en el Cuarto Mandamiento, y que obliga incluso más que la Piedad hacia la propia familia. San Nuño de Santa María sufrió a su propia familia, que mantenían rivalidades políticas, pero él nos dio ejemplo de estar con la Patria.La segunda lección, conectada con la anterior, es lo que él regeneró a Portugal. Porque Portugal se encontraba en una pésima situación, como el XIV europeo en general. La decadencia de costumbres, quizás no tan pronunciada como en Castilla, era moneda de uso común en Portugal. El ejemplo de Fray Nuño de Santa María con sus oraciones, sus ayunos frecuentes, su vida frugal y su pureza contribuyó a regenerar las costumbres.Cuando el Santo Condestable había conseguido a una joven edad los laureles de la gloria y de la victoria la pronta viudez le dejó desarbolado. Prefirió la viudez, la soledad y la castidad –no siempre fáciles, especialmente la primera-, que es un estado más perfecto que el de volverse a casar, legítimo siempre este último. Su pureza, rematada por el voto de castidad de la vida religiosa es todo un ejemplo en nuestros días de podredumbre sensual.Nuno Alvares Pereira era hombre adinerado para sus tiempos, pero utilizó su fortuna en el fomento del bien común. Tras la victoria de Aljubarrota dio mucho dinero a los supervivientes de la misma. Financió la construcción de varias iglesias y monasterios mientras él vivía pobremente. De nuevo esto fue rematado por el voto de pobreza, que perfeccionó todo lo anterior. Más aún, atendía a los pobres con una solicitud realmente ejemplar. Pero en estos tiempos donde el hedonismo y el uso individual del dinero, con desprecio olímpico por el bien común, está tan instaurado, ¡qué noble ejemplo el del Santo Condestable!No es fácil, humanamente hablando, que un hombre que ha sido la mano derecha del Rey y el Comandante de sus ejércitos (eso significa Condestable) se hiciera pequeño. Sin embargo Nuño, al entrar en la vida religiosa, escogió para sí el más humilde de los puestos dentro del Monasterio Carmelita en que entró, rechazando privilegio alguno pese a ser ya en vida un héroe para sus contemporáneos. Con una vivencia realmente heroica de la humildad allanaba así el camino de la obediencia, posiblemente el más difícil de los tres consejos evangélicos.Fray Nuño de Santa María era un hombre de una grandísima devoción eucarística, que él siempre recibía cuanto le era posible. Su otra grande devoción, aparte del Santísimo Sacramento, era a la Virgen María. Se anticipa así a aspectos de la vida cristiana que han sido luego tremendamente subrayados por los Papas, incluso por nuestro actual Santo Padre, Benedicto XVI.Verdaderamente Nuno Alvares Pereira, en su desprecio por todo lo mundano, en su Piedad, en su cumplimiento fiel de los tres consejos evangélicos, en su devoción a María y a la Santa Eucaristía, es un Santo terriblemente actual en nuestros días, tan mundanos ellos, tan promiscuos, tan soberbios, tan contrarios a la Santa Religión, tan laminadores de las patrias. Algunas opiniones a tener en cuenta Espigo aquí algunos textos de algunos autores que me parece debes ponderar antes de lamentarte por Aljubarrota. Aljubarrota fue bueno para Castilla y Toro fue bueno para Portugal. Manuel Múrias da en el clavo al afirmar que: “Basta reparar que, libertando Portugal das hegemonias de Castela, ao mesmo tempo se definiam as circunstâncias em que haveriam de desenvolver-se a actividade de Portugal, alongando-se para o mar, e a de Castela, lançando as bases da Espanha futura.Pensando bem, a vitória de Portugal em Aljubarrota corresponde ao triunfo da civilização — porque tão necessária era à civilização do Ocidente a independência de Portugal como a de Castela. Por isso é que, providencialmente, a fortuna das armas se inclinou no mesmo sentido civilizador, afinal, em Aljubarrota como em Toro.” El Maestro António Sardinha, a quien tanto debo, afirmaba: “Assim, por paradoxal que isso possa parecer, é exactamente na separação das duas pátrias que reside a sua unidade imortal. Olhemos para as páginas da história e sem demora se reconhecerá que o desastre de Toro consolidou a vitória de Aljubarrota!” Conclusión¿Portugal y España unidos? ¡Jamás!, debiera exclamar un católico. ¿Ir contra la Providencia, contra la historia, contra la Tradición …? No, gracias.Que necesitamos coordinarnos y actuar como si fuéramos uno en materias de política exterior y de defensa, sin duda, como proponía Sardinha. Incluso más todavía, ¿una monarquía dual que preservase las identidades nacionales de ambas naciones? ¿Por qué no, siempre que eso permita acometer mejor la tarea metapolítica a la que estamos llamados?Al menos esa última es la tesis de los hermanos de los acás y los allás, el Irmão de Cá y Fray Trabucaire, los del blog Sagrada Hispania. Y Dios les bendiga por esto, por seguir la estela que marcó Don Francisco Elías de Tejada.Nosotros tenemos ya una hoja de ruta señalada: un Portugal y una España independientes, un dualismo hispánico inapelable, pero hermanados y conjuntados en la única tarea posible para nosotros. La de San Nuno Alvares Pereira y la de San Isidoro. La de Juan Vázquez de Mella y de António Sardinha.Tarea única que no es otra que la misión que Dios nos dio a portugueses y españoles: defender la Fe y expandirla hasta los confines del mundo para hacer realidad encarnada a Cristo Rey. Hermanados y conjuntados porque la historia y la Tradición, que nos dieron diferencias, nos dan hasta el mismo solar ibérico y una historia parelela en victorias y castigos. No hay otra opción.Lo demás, apartarnos de nuestra vocación, no es sino ruta inexorable hacia el desastre.Espero, querido R, que estas consideraciones anteriores te hagan ver con ojos verdaderamente católicos, y quizás distintos a aquellos con que hiciste tus comentarios, la batalla de Aljubarrota y sus implicaciones. Las cortapisas nacionalistas de uno y otro lado no son sino una lacra inmensa; y mucho más a quienes por religión tenemos que ver la historia como el libro donde el plan de Dios se va escribiendo entre líneas.Y en ese plan de Dios ya previó que la Hispania, o las Hispaniae –como prefieras-, tuvieran dos realidades concretas: Portugal y España. Gracias a Aljubarrota. Gracias a Toro.Gracias a Dios. Un cordial abrazo en Cristo Rey y María Reina, Rafael Castela Santos

domingo, 3 de maio de 2009

VEN CON NOSOTROS

Ve a la orilla del Ebro, Ve a la Sierra Morena, Ve a rezar a la tumba del Apóstol, Allá en Santiago de Compostela, Ve a Montserrat, Cabalga por La Mancha, Siente la sombra de Don Quijote, Y de su escudero Sancho Panza, Observa las ruinas que hablan, Desde Itálica a Segovia, Empápate luego de los alcázares, Que de la patria son grata memoria, Ve rezando por ermitas y monasterios, Admira el románico y el gótico, Sé romero en las romerías, Terruño y universo católico, A la dulzaina y la flauta rociera, Al txistu y la gaita, acude, Al olivar, el viñedo y la encina, Al roble y al olmo, alude, Mira con afecto al hermano luso, Así, hazlo también con el de Ultramar, Colócate bien la boina roja, En defensa de la Hispanidad, Siente la bravura de los mares, Que bañan la tierra que te vio nacer, Siente a tus antepasados, cuyos bríos, Un día tendrán que renacer, Sé que estás sintiendo amigo, Sé, pues, que estás razonando, Por ello a venir con nosotros, Yo te estoy a bien invitando, Ven con nosotros, Ven con los carlistas, Los más antiguos del país, La bandera de la alternativa, Los defensores de la Tradición, La reserva genuina, De una España que se resiste a morir, Aunque hoy parezca perdida, Ven con nosotros, ven, No te arrepentirás, amigo, La Santa Causa te espera, El Trilema está contigo. http://www.requetes.com/iconos/carlistas10.jpg

terça-feira, 28 de abril de 2009

" EL APÓSTOL SANTIAGO Y EL MUNDO HISPANO " - P. ZACARÍAS DE VIZCARRA

http://yladah.files.wordpress.com/2008/07/cruz-de-santiago.jpg - Monseñor Zacarías de Vizcarra, Apóstol de la Hispanidad Vasca
Acción Española Madrid, 1 de agosto de 1932 tomo III, número 16 páginas 385-400

Las ideas y los hechos

Zacarías de Vizcarra

El apóstol Santiago y el mundo hispano

Principales fragmentos del estudio publicado en Buenos Aires por Don Zacarías de Vizcarra, honra de nuestro sacerdocio, para animar, durante las presentes tribulaciones, a los católicos españoles, con la visión de las pasadas misiones y de los destinos futuros de España y de la Hispanidad.

Las angustias presentes nos obligan a levantar nuestros ojos y nuestros corazones hacia la gran figura de Santiago el Mayor, Padre, Fundador y Patrono celestial de la Iglesia Española, en busca de aliento, consuelo, protección y esperanzas.

Nuestro Apóstol, en el breve espacio de los nueve años que transcurrieron entre la muerte de Jesucristo (año 33) y su martirio en Jerusalén (año 42), supo hacer honor al sobrenombre que le había puesto su Divino Maestro, cuando le denominó «Hijo del Trueno».

Caballero andante de Cristo, se alejó de la Palestina y de las regiones colindantes, mucho antes que ningún otro Apóstol, y, en una correría evangélica tan rápida como arrolladora, llegó hasta el confín del mundo entonces conocido, recorrió a lo largo y a lo ancho la Península Ibérica, y fundó en ella la Iglesia Española, que había de ser a su vez, con el tiempo, Madre fecunda de otras veinte Iglesias, en mundos desconocidos de América y Oceanía.

Terminada esta gran obra, retornó a la Palestina, cuando aún no se habían alejado de ella los demás Apóstoles, y comenzó a [386] predicar públicamente, en Jerusalén, la doctrina de su Maestro, con tal brío y elocuencia, que mereció ser sacrificado por Herodes Agripa, como se narra en el sagrado libro de los Hechos de los Apóstoles (XII, 2), por haberse concentrado en su persona el odio de los judíos contra los discípulos de Cristo.

Fue el primer Apóstol que selló con su sangre el Evangelio, entregando su cuello a la espada. Es también el que ha dado a la Iglesia Romana mayor número de hijos espirituales, en las veinte naciones por las que se extendió y consolidó la Iglesia española, fundada por él.

La paternidad espiritual de Santiago nos impone deberes que fácilmente descuidamos y olvidamos, tanto en España como en América, porque: 1.º, cada Iglesia debe amar y venerar especialmente al Apóstol que la fundó, reconociendo en él a su Padre en Cristo; 2.º, los fieles de cada Iglesia deben imitar especialmente el carácter y virtudes de su propio Apóstol.

La razón de este segundo deber está en que Jesucristo, con la sabiduría infinita de que estaba dotado, preveía las necesidades especiales de cada uno de los pueblos adonde se había de dirigir cada uno de sus Apóstoles, y destinó para ellos al Padre espiritual que más les convenía, sobre todo tratándose de pueblos como el español, que tenían reservadas altas misiones en su Providencia.

Desde hace poco más de un siglo, las Iglesias de América han constituido Provincias desligadas de su antigua Metrópoli; pero, en los tres primeros siglos de su nacimiento, constitución y crecimiento, han sido mero desarrollo extensivo y parte integrante de la Iglesia española, que es la Iglesia de Santiago.

Por consiguiente, su Padre en la fe, lo mismo que el de las restantes diócesis españolas, es Santiago el Mayor, y siguen siendo moralmente una parte integrante de la gran Iglesia Jacobea, extendida por todo el hemisferio occidental.

Santiago, uno de los tres Apóstoles predilectos de Cristo

Consta por los Santos Evangelios que Jesucristo distinguió con un amor especial a tres de sus Apóstoles: a Simón Pedro, a Santiago el Mayor y a su hermano Juan Evangelista.

Sólo a estos tres distinguió Jesucristo con sobrenombres nuevos, [387] impuestos por El. A Simón le llamó Pedro (es decir, «Cefas», que significa «Piedra»), porque había de ser el Jefe Supremo y «Piedra fundamental» de su Iglesia futura. A Santiago y a Juan los llamó «Boanerges», que quiere decir «Hijos del trueno».

Sólo a estos tres Apóstoles separó de los demás, en las ocasiones más solemnes, para darles muestra de su especial aprecio. Ellos sólo fueron elegidos para verle transfigurado en el Tabor; ellos solos presenciaron la resurrección de la hija de Jairo, porque Jesucristo, como dice San Marcos «no permitió que le siguiese ninguno, fuera de Pedro y Santiago y Juan el hermano de Santiago» (V, 37); ellos solos fueron testigos de su agonía en el Huerto de las Olivas.

¿Qué representaban estos tres Apóstoles? San Pedro representaba la cabeza del futuro cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia; Santiago y San Juan Evangelista representaban el brazo derecho y el brazo izquierdo de Jesucristo y de su representante San Pedro.

La Iglesia Romana es indiscutiblemente el centro de la Iglesia de Cristo. A los dos lados de la Iglesia Romana se levantan la Iglesia Occidental fundada por Santiago, y la Iglesia Oriental que reconoce como su principal Apóstol a su hermano San Juan, el más joven de todos los Apóstoles.

La Iglesia Oriental tuvo una brillantísima juventud; pero luego decayó lamentablemente, con tenaces herejías y con el funestísimo Cisma Oriental, que todavía dura. La Iglesia del joven San Juan, después de su juventud, fue más bien carga que apoyo para Pedro, y el mismo San Juan abandonó su sepultura del Oriente Cismático y se refugió en Roma, junto al sepulcro de Pedro. La Iglesia de Juan es desde hace siglos la izquierda de Pedro. Hasta en el mapa mundi físico, la Iglesia Oriental queda a la izquierda de Roma. Porque la orientación normal es la del Sol. Y mirando a éste desde Roma, en su curso medio, la Iglesia Oriental queda a la izquierda de la Iglesia Romana.

En cambio, la Iglesia de Santiago, aun físicamente considerada, queda a la derecha de la Iglesia Romana, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo. Y mucho más si consideramos la derecha en su sentido moral. La Iglesia de Santiago es la que ha dado mayor número de fieles y de naciones enteras a la Iglesia Romana. Es la que ha mantenido siempre, en conjunto, mejores relaciones [388] y más leal adhesión a la Cátedra de Pedro. Es la que ha defendido a la Iglesia Católica más denodadamente, en las grandes crisis de la historia. Es la primera nación que reconoció prácticamente, desde el año 254, la suprema potestad judicial del Romano Pontífice, apelando a ella contra la sentencia pronunciada por un concilio nacional de la misma Península. (Marx, Historia de la Iglesia, pág. 99.)

Vemos, pues, que se cumplió literalmente lo que había pedido para los dos primos de Jesucristo su madre Santa María Salomé, cuando ésta, postrada a los pies del divino Maestro, le dijo: «Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» (Evangelio de San Mateo, XX, 20.)

Derrota del Arrianismo.– El arrianismo fue la primera herejía que desgarró a la Iglesia, después de su libertad, en el siglo IV, y también la más peligrosa de todas las que ha sufrido la Iglesia, hasta la rebelión protestante. Negaba solapadamente la divinidad de Cristo, y arrastró hacia el error a gran número de Obispos e Iglesias particulares, hasta llegar a dar la impresión de que todo el orbe se estaba convirtiendo en arriano.

El brazo fuerte que tuvo a raya esta gran rebelión contra la Iglesia, fue el de Osio el Grande, secundado por el infatigable doctor alejandrino San Atanasio.

Osio aconsejó la convocación del primer Concilio Universal de la Iglesia; Osio lo organizó en Nicea, con la ayuda de Constantino, enviando carros y viáticos a todos los Obispos del mundo, para trasladarse a aquella primera augusta asamblea; Osio la presidió en nombre del Romano Pontífice; Osio dictó solemnemente al secretario del Concilio el Símbolo de la Fe Ortodoxa, que fue aclamado y suscrito por la augusta asamblea y sigue rezándose y cantándose por toda la Iglesia, en las misas de los domingos y días solemnes, para proclamar a Jesucristo: «Dios verdadero procedente de Dios verdadero, engendrado y no hecho, consubstancial con el Padre, &c.»).

De tal manera se convirtió Osio en campeón de la fe católica, que llegó a ser presidente obligado de los concilios subsiguientes, como el de Milán y el de Sárdica, recibió el título de «Príncipe de los Concilios», y mereció que los arrianos, después de haber arrastrado a su bando al sucesor de Constantino, escribieran así al emperador arriano: «Todo es inútil mientras Osio de Córdoba esté [389] en pie... Basta la autoridad de su palabra para arrastrar a todo el mundo contra nosotros. El símbolo de Nicea es obra suya, y somos herejes porque él lo pregona.»

Fue tal el odio de los arrianos contra Osio, que la tempestad de calumnias y libelos desatada contra él, en vida y después de muerto, llegó a impedir que fuera venerado en los altares por las Iglesias del Occidente, aunque recibe culto en las del Oriente, donde vindicó su memoria San Atanasio el Grande.

Notemos finalmente que el triunfo decisivo contra el arrianismo tuvo también lugar en España, el año 589, cuando el Rey visigodo Recaredo, con todo el ejército y pueblo germánico arriano que había invadido a España, abjuró sus errores en el famoso Concilio III de Toledo, y abrazó la fe católica de los españoles.

* * *

Derrota del Mahometismo.– Nadie ignora que España fue el muro en que se estrelló la expansión arrolladora del imperio mahometano, que, desde el Africa, había invadido a Europa, a través del estrecho de Gibraltar.

Siete siglos y medio luchó España sin tregua contra los feroces muslimes, cuya religión prometía el paraíso a todos los que muriesen guerreando con la espada contra los que no abrazasen la doctrina del Corán.

Esta lucha titánica se terminó el mismo año 1492, en que las naves españolas descubrieron un nuevo mundo infiel, que había de ser convertido a la fe de Cristo.

Tampoco es preciso recordar que el predominio creciente del imperio turco mahometano, en el Oriente de Europa, tuvo su tumba en las aguas de Lepanto, bajo el mando del príncipe español don Juan de Austria y por el valor de los marinos españoles, acompañados solamente por los soldados pontificios y venecianos.

* * *

Victoria del Universalismo Católico.– Dos tumbas, en los dos puntos extremos del mundo cristiano, fueron, como dice Guéranger {(1) L'anné liturgique, XXV juillet.}, en la Edad Media, los dos polos predestinados por Dios [390] para un movimiento absolutamente incomparable en la historia de las naciones.

La tumba de Jesucristo en Jerusalén, y la tumba del Hijo del Trueno en Compostela fueron las que arrastraron hacia sí el corazón de la Europa medioeval, enviando a la primera ejércitos de guerreros y peregrinos, y a la otra ejércitos mucho mayores de solos peregrinos, en que iban confundidos en un solo ideal hombres de todas las razas y naciones, cantando en todas las lenguas las alabanzas de Jesucristo y de Santiago.

Estas dos peregrinaciones dieron origen a las Ordenes caballerescas, destinadas primitivamente a proteger a los peregrinos.

Cuentan los viejos cronistas de Carlomagno, que el emperador de la barba florida, en el atardecer de un día de recia labor guerrera, en los bordes del mar de Frisia, se quedó contemplando, en el cielo claro, la Vía Láctea, cuajada de innumerables estrellas; y, recordando con nostalgia, en aquellas lejanas riberas, a los peregrinos de Santiago, dijo a sus guerreros que aquella faja brillante que atravesaba el cielo azul de oriente a occidente, era la línea que señalaba a los peregrinos de todo el mundo la dirección que habían de seguir para encontrar la Casa del Señor Santiago.

La tumba de Compostela fue cátedra sagrada de toda Europa.

* * *

Derrota de la Idolatría en el Nuevo Mundo.– El vasto hemisferio de América y Oceanía, esclavo de la idolatría, de la antropofagia y de la corrupción moral más degradante, fue puesto por la Providencia en manos de España, para que desterrase de él la idolatría y la barbarie.

España cumplió con su misión de una manera tan rápida y asombrosa que, cincuenta años después del descubrimiento, apenas había sin bautizar más indios que los dispersos en los lugares más inaccesibles. Se cubrió toda América de parroquias, conventos, residencias misioneras, obispados, y arzobispados. Las listas de embarque de pasajeros para América, conservadas en el Archivo de Indias, demuestran que el diez por ciento de todos los que se embarcaban eran misioneros y sacerdotes. En 1649, había en América 840 conventos. Sólo en Méjico, llegaron a contarse, en el momento de la mayor actividad misionera, hasta 15.000 sacerdotes. [391]

En presencia de estos datos, no es de extrañar lo que afirmaba un sacerdote francés especializado en cuestiones misioneras, el cual decía que España, durante solo el siglo XVI, había dado a la Iglesia mayor número de misioneros de infieles que todo el resto del mundo en todos los siglos de existencia del Cristianismo.

Así logró España la victoria más grande que se ha conseguido sobre la idolatría, y agregó a la Iglesia Romana diez y ocho naciones soberanas, engendradas por ella con indecibles trabajos y heroísmo que hacen exclamar al protestante norteamericano Charles Lummis: «Ninguna otro nación madre dio jamás a luz cien Stanleys y cuatro Julios Césares en un siglo; pero eso es una parte de lo que hizo España para el Nuevo Mundo.» (Los exploradores españoles, pág. 51. Ed. Araluce, Barcelona.)

* * *

Derrota del protestantismo.– Nunca perdonarán los protestantes a España el celo con que se opuso a la difusión del Protestantismo, durante los reinados de Carlos V y Felipe II.

La única fuerza humana que impidió el triunfo completo de los protestantes en toda Europa, ante los esfuerzos combinados de los luteranos de Alemania y Holanda, de los anglicanos y puritanos de Inglaterra, de los hugonotes de Francia, de los valdenses de Italia, &c., &c., fue la tenacidad con que España hizo frente simultáneamente a casi toda Europa, en los más distantes campos de batalla, desde Flandes hasta Sicilia, y desde Varsovia hasta París, que fue ocupada por las tropas españolas, hasta que Enrique IV abjuró el protestantismo en Saint Denis. Hubo momentos en que los únicos grandes Estados oficialmente católicos del mundo fueron España, Portugal y Roma, es decir, San Pedro y Santiago.

Las regiones de Europa en que sobrevivió el catolicismo, después de la rebelión protestante, deben eterna gratitud a España, que se sacrificó, desangró y empobreció, por su tesón en conservar este tesoro para sí y para todas las demás naciones del continente,

Tenían, pues, razón los Pontífices que, en documentos solemnes, llamaban entonces a España y a sus católicos monarcas «Brazo derecho de la Cristiandad». [392]

España no hacía más que cumplir la misión de su Apóstol Santiago, brazo derecho de Jesucristo y de su Vicario en la tierra. El envió al caballero Iñigo de Loyola, para fundar la guardia de corps del Pontífice Romano y luchar sin tregua contra el protestantismo. El envió a Teresa de Jesús, a Juan de la Cruz y a la pléyade de santos y sabios españoles que apuntalaron a la Iglesia en aquella terrible crisis.

Misiones que están reservadas a España para los tiempos venideros. Nuevos días de gloria para los hijos de Santiago

Sin pecar de crédulos, podemos prestar piadoso asentimiento a lo que anunció Santa Brígida, en el siglo XIV, sobre las futuras misiones de España, tanto porque se cumplió ya la primera parte de aquellas predicciones, desde siglo y medio después que fueron escritas, como porque la Iglesia, en el Breviario, las mira con extraordinario respeto, al asegurar que «le fueron revelados por Dios muchos arcanos». (Breviario Romano, 8 de octubre.)

La santa princesa sueca escribió en la primera mitad del siglo XIV sus famosas revelaciones, entre las cuales hay una, en que anuncia los sucesos principales que han de ocurrir antes de la venida del Anticristo y del fin del mundo. Comienza por anunciar que se convertirán al cristianismo algunas naciones desconocidas, lo cual se verificó siglo y medio más tarde con el descubrimiento y conversión del nuevo mundo:

«...Antes que venga el Anticristo –dice– se abrirán las puertas de la fe a algunas naciones, en las cuales se cumplirán las palabras de la Escritura: 'Un pueblo que no sabe me glorificará, y los desiertos serán edificados para mí.'»

La época que ha de seguir a la del descubrimiento del Nuevo Mundo, la describe de este modo:

«Después serán muchos los cristianos amadores de herejías y los inicuos perseguidores del clero, y los enemigos de la justicia.»

Tenemos aquí tres rasgos que retratan la historia religiosa del mundo, desde el descubrimiento de América hasta hoy: l.º, la aparición de numerosas herejías entre los cristianos; lo cual se verificó veinticinco años después del descubrimiento de América, cuando en 1517 se rebeló contra el Papa el monje alemán [393] Fray Martín Lutero, y, tras él, fueron apareciendo innumerables sectas de calvinistas, zuinglianos, anabaptistas, anglicanos, puritanos, socinianos, &c.; 2.º, el anticlericalismo, que sobre todo desde el siglo XVIII prevaleció en los gobiernos de las naciones católicas, multiplicándose en ellas las expulsiones de religiosos, desamortizaciones, despojos y atropellos de todas clases, llevados a cabo por los inicuos perseguidores del clero, y principalmente por los masones; 3.º, la lucha de clases, exacerbada por los enemigos de la justicia social, abusando los unos de su capital y los otros de su trabajo y su número. Este tercer período lo estamos recorriendo actualmente en casi todas las naciones del mundo, aunque en ninguna de ellas reviste un carácter más injusto y trágico que en Rusia, donde clases enteras de la sociedad han sido esclavizadas y despojadas de sus derechos más elementales.

A continuación describe la Santa lo que sucederá después de la época de la injusticia, y dice:

«Finalmente, vendrá el más criminal de los hombres, el cual, unido con los judíos, combatirá contra todo el mundo, y hará todo esfuerzo para borrar el nombre de los cristianos. Muchísimos serán muertos.»

Una pequeña muestra de lo que ha de ser esta persecución la tenemos en lo que están haciendo los judíos en Rusia, con su guerra nunca vista contra el cristianismo y sus ocho millones de socios activos para la propaganda del ateísmo, primera etapa destructiva, según sus dirigentes, para construir en la segunda etapa, sobre las ruinas de todas las religiones, el monopolio del judaísmo.

Pero, en esta terrible crisis, aparecerá, como en las demás grandes crisis de la Iglesia, el brazo de Santiago y de su pueblo, para defender a la Cristiandad, según lo dice a continuación la Vidente sueca:

«Tendrá fin aquella funestísima guerra, cuando sea proclamado Emperador un hombre engendrado de la estirpe de España. Este vencerá maravillosamente, con el signo de la Cruz, y será el que ha de destruir la secta de Mahoma y restituirá el templo de Santa Sofía.» (Véanse las palabras de Santa Brígida, en la obra L'odierna guerra, de Ciuffa, págs. 181 y 184, ed. Roma. Tipografía Pontificia, nell'Istituto Pío IX, 1916.)

Según esta predicción, abonada por el cumplimiento de lo [394] sucedido hasta hoy, y por la respetable autoridad de su origen, tenemos que España y su estirpe, es decir, toda la Hispanidad, debe cumplir todavía dos brillantes misiones en la Cristiandad, para salvar a la Humanidad en su más terrible crisis:

1.º Debe derrotar al Anticristo y a toda su corte de judíos, con el signo de la Cruz.

(Bien podría ser la Cruz Roja flordelisada de Santiago, que ha sido suprimida por la actual República Española, juntamente con la Orden Militar que la ostentaba, cargada de glorias y recuerdos, y que nosotros, en desagravio, hemos colocado al frente de esté opúsculo, asociada con la Cruz Blanca de Covadonga, llamada también de la Victoria y de la Reconquista, porque lo que ahora esperamos de Santiago es especialmente «reconquista» y «victoria» contra los opresores de la Iglesia Española.)

2.º Debe España completar la obra iniciada en Covadonga, Las Navas, Granada y Lepanto, destruyendo completamente la secta de Mahoma y restituyendo al culto católico la catedral de Santa Sofía, en Constantinopla.

¡Qué hermoso ideal para enardecer el entusiasmo de las juventudes españolas e hispánicas, fraternalmente unidas bajo el signo de Santiago!

Confirmación de las grandiosas misiones futuras de España y de la Hispanidad

Coincide con lo que predijo en el siglo XIV la Vidente de Suecia, lo que escribió en su libro de Memorias, el año 1606 otro vidente y taumaturgo, residente entonces en Mallorca, San Alonso Rodríguez.

Escribe este gran Santo, en el lugar citado, que uno de los días de aquel año caminaba muy triste por las costas de Mallorca, pensando en las dolorosas noticias que había recibido de Africa, sobre los sufrimientos de unos religiosos que habían sido cautivados por los moros, y de repente «sin darse cato de tal cosa –dice, según su costumbre, en tercera persona– vio a deshora una gran armada en los mares de Mallorca. Iba Jesús en la vanguardia, María en la retaguardia, muchos Angeles entre los soldados. La mandaba el Rey en su propia persona, con una gran ejército que había de conquistar toda la Morisma, y sujetarla, y ella [395] se convertiría con gran facilidad a la fe de Cristo Nuestro Señor.»

Y añade: «La victoria será tan grande cual, por ventura, rey cristiano haya tenido jamás, y resultará gran gloria de Dios y bien de las almas.» (Memorias de San Alonso Rodríguez, año 1606.)

Si queremos apresurar la hora del triunfo de España y de la Hispanidad, imitemos las virtudes de Santiago

Todos los Apóstoles murieron de muerte violenta, excepto San Juan. Pero el primero que regó con su sangre el Evangelio que predicaba, y el único cuyo martirio se narra en la Sagrada Escritura, fue el Apóstol Santiago.

Consta también, por la misma Sagrada Escritura, el género de muerte que le dieron: le degollaron «con espada».

Es la muerte más apropiada para un carácter tan caballeresco como el de Santiago.

En recuerdo de esta muerte, la Cruz de Santiago termina en una espada.

Y no sólo por esto, sino también porque, en varias batallas contra los invasores infieles, apareció Santiago confortando a los guerreros cristianos y hasta peleando a su lado, con su caballo y su espada.

Así lo dice el himno del Breviario Romano, en el oficio propio de España: «Cuando por todas partes nos apretaban las guerras, fuiste visto Tú, en medio de la batalla, abatiendo brioso a los desaforados moros, con tu corcel y con tu espada.» (Oficio del 25 de julio.)

Santiago fue el patrón y modelo de los esforzados caballeros de la Cruz, en los heroicos siglos de la Edad Media. El rey caballero San Luis, al morir lejos de Francia, en su tienda de campaña, bajo los muros enemigos de Túnez, en la octava Cruzada, balbuceaba agonizante la oración de la misa de Santiago: «Sed, Señor, para vuestro pueblo, santificador y custodio; a fin de que fortificado con el auxilio de vuestro Apóstol Santiago, os agrade con su conducta y os sirva con tranquilo corazón.» (Guéranger, L'année, liturgique, XXV, juillet.)

Y en efecto, los rasgos morales del carácter de Santiago son [396] los de un caballero andante de Cristo. Por eso la Cruz de Santiago, además de la espada en que termina, tiene tres flores de lis, que son los símbolos heráldicos del honor sin mancha que profesaban los caballeros.

Y hasta, si creemos a Alfonso el Sabio, en su Primera Crónica General, el mismo Santiago se mostró defensor de su título de caballero de Cristo.

Cuenta el Rey Sabio que, en el siglo XI, reinando Fernando el Magno, fue en peregrinación a Santiago de Compostela el Obispo griego Estiano, y que, al oír que Santiago «parescíe como cavallero en las lides a los cristianos», les dijo con enojo y porfía: «Amigos, non le llamedes cavallero, mas pescador».

Pero el Santo se encargó de desengañarle; porque aquella misma noche se le apareció Santiago «a guisa de cavallero muy bien garnido de todas armas claras et fermosas» y le dijo: «Estiano, tú tienes por escarnio, porque los romeros me llaman cavallero, et dizes que non lo so; ...nunqua iamás dubdes que yo non so cavallero de Cristo et ayudador de los cristianos contra los moros».

En confirmación de ello, le dijo que al día siguiente a las nueve de la mañana, entregaría la ciudad de Coimbra al rey Fernando, que la tenía cercada hacía mucho tiempo. A la mañana siguiente comunicó el Obispo al pueblo, en la Catedral, que Santiago le había anunciado para aquel día la toma de Coimbra; y, en efecto, días más tarde llegó a la ciudad del Apóstol la noticia de la victoria, que tuvo lugar el mismo día y hora que había anunciado el Obispo. (Primera Crónica General, cap. 807.)

Santiago, ferviente devoto de la Virgen María

Los dos hijos del Zebedeo y de María Salomé se distinguieron por su amor a su augusta tía la Virgen Santísima, que había sido encomendada por Jesucristo, desde la Cruz, a los cuidados filiales del hermano menor de Santiago, en cuya casa tuvo desde entonces su residencia la Madre de Dios.

Antes de que partiera Santiago para su audaz y remota expedición a España, refiere la tradición que se despidió de la Santísima Virgen (si es que no fue ella la inspiradora del viaje), y le [397] prometió visitarle en aquella ciudad de España en que iluminase a mayor número de fieles con la luz del Evangelio.

En efecto, la Santísima Virgen vino un día maravillosamente en carne mortal a Zaragoza, visitó al Apóstol, le entregó una columna de mármol, que simbolizaba la firmeza de la fe sembrada por él en la Península Ibérica, le pidió que levantará allí una capilla donde ella fuese invocada (la primera que se erigió en el mundo, en honor de la que había dicho de sí misma en el «Magnificat»: Me llamarán bienaventurada todas las generaciones), y le avisó que volviera después a Jerusalén, donde había de tener término su misión.

La Iglesia de España, fundada por el caballeresco sobrino de María Santísima, y honrada por ella, antes de su muerte, con su visita corporal y con el regalo de su Pilar, no podía menos de ser devotísima de la celestial Señora, como en efecto lo ha sido, a través de todos los siglos.

Santiago, amigo fidelísimo de San Pedro

Santiago fue llamado por Jesucristo al Apostolado el mismo día y en el mismo sitio que San Pedro.

Jesucristo quiso anudar una amistad especialísima entre San Pedro y Santiago, separándolos de los demás Apóstoles, y llevándolos en su más íntima compañía, junto con San Juan, en las ocasiones más solemnes.

Santiago correspondió a esta amistad recibiendo en su cabeza la cuchillada que iba dirigida al jefe de la Iglesia cristiana, en la intención de Herodes y de los judíos.

San Pedro correspondió a la amistad de Santiago, ordenando de Obispos a los Siete Varones Apostólicos, discípulos de Santiago, y enviándolos a fundar otras tantas Sedes en el Sur de España, donde Santiago no había dejado Obispos.

La Iglesia española, a semejanza de su fundador, ha sido siempre muy adicta a la autoridad del Romano Pontífice, y seguirá siéndolo, por merecer el honor de desempeñar en los momentos críticos el oficio jacobeo de brazo derecho de San Pedro. [398]

Santiago sabe cambiar su armamento según las necesidades de la época

Nota muy bien Dom Guéranger, en el lugar antes citado, que Santiago, después de su temprana muerte, continuó su Apostolado en el mundo, por medio de la Iglesia española, y que, en cada época, adoptó las armas y los medios que reclamaban las circunstancias.

Hubo una época en que no se podía defender a la Iglesia eficazmente con predicaciones, ni libros, ni discusiones; porque los mahometanos, por mandato de su ley, rechazaban toda discusión. Y entonces Santiago apoyaba a los guerreros de la Cruz, apareciendo entre ellos, como un rayo, tremolando con una mano su estandarte blanco adornado con la Cruz Roja, y blandiendo con la otra su espada reluciente.

Pero, «cuando los Reyes Católicos arrojaron al otro lado de los mares a la turba infiel que nunca debió pasarlos –añade Guéranguer– el valiente jefe de los ejércitos de España, se despojó de su brillante armadura, y el terror de los moros se convirtió en mensajero de la fe.

»Subiendo a su barca de pescador de hombres y rodeándose de las flotas de Cristóbal Colón, de Vasco de Gama o de Albuquerque, los guiará por mares desconocidos, en busca de playas a donde hasta entonces no había sido llevado el nombre del Señor.

»Para traer su contribución a los trabajos de los Doce, Santiago acarreará del Occidente, del Oriente, del Mediodía, mundos nuevos que renovarán el estupor de Pedro, a la vista de tales presas.»

Y aquél, cuyo apostolado, en tiempo del tercer Herodes, pudo creerse tronchado en flor, antes de haber dado sus frutos, podrá repetir aquellas palabras (de San Pablo): «No me creo inferior a los más grandes Apóstoles; porque por la gracia de Dios, he trabajado más que todos ellos.» (L'année liturgique, XXV juillet, págs. 226, 227).

Las armas actuales de Santiago y de sus caballeros

Hoy día, los hijos de Santiago, esparcidos por Europa, América, Oceanía y algunos también por las colonias españolas y [399] portuguesas de Africa y Asia, deben imitar a su Apóstol, con las armas que les impone la imperiosa necesidad del momento crítico en que nos encontramos.

Las armas jacobeas de hoy son cuatro: enseñanza catequística; prensa, sobre todo diaria y periódica; cátedra, sobre todo la oficial; y organización obrera.

Los modernos «caballeros de Santiago», deben adiestrarse y ejercitarse en el manejo de estas armas, sin descuidar, por supuesto, los demás medios de santificación y defensa que son eternos, y no necesitan cambios, sino reparaciones.

Súplica de Dom Guéranguer por España

El sabio escritor francés a quien acabamos de citar, conocía y penetraba, mejor que muchos españoles, el sentido de la Historia de España y su misión providencial en el mundo.

España ha sido destinada por Dios para proseguir la misión del Hijo del Trueno, proclamando y defendiendo, en gran estilo, como lo hizo en Nicea, en Toledo y en Trento, las verdades católicas fundamentales; y su mayor desgracia sería la de inutilizarse para esa misión, por el debilitamiento, o como dice gráficamente el mismo escritor, por el achicamiento de esas grandes verdades en su espíritu público.

Por eso dirige él a Santiago esta súplica, que gustosos reproducimos y repetimos:

«¡Oh Patrón de las Españas! No os olvidéis del ilustre pueblo que os debe a Vos su nobleza espiritual y su prosperidad temporal. Protegedle contra el achicamiento de las verdades que hicieron de él, en sus días de gloria, la sal de la tierra. Haced que piense en la terrible sentencia de Jesucristo, en que se advierte que 'si la sal se vuelve insípida, no vale va para nada sino para ser arrojada y pisada por las gentes'.» (San Mateo, V, 13.)

¡No! ¡El espíritu de España no ha de tolerar mucho tiempo este achicamiento!

¡El espíritu de España se erguirá caballeresco y altivo contra el masonismo, laicismo y judaísmo que lo pisotea! [400]

¡El espíritu de España defenderá el tesoro de Santiago contra los moros modernos que han invadido su herencia sagrada!

Porque Santiago y España tienen que cumplir todavía dos misiones a cual más gloriosas:

Santiago y España tienen que defender un día a la Iglesia de San Pedro, combatiendo y derrotando al Anticristo y a su corte de judíos;

Santiago y España tienen que cantar un día el Credo de Nicea en la mezquita de Santa Sofía, después de haber rasgado en su pórtico, entre los aplausos de la Morisma bautizada, los falsos mandamientos de Mahoma.

Así sea.

Zacarías de Vizcarra