quarta-feira, 24 de março de 2010

"HISTÓRIA DA CIVILIZAÇÃO IBÉRICA", DE OLIVEIRA MARTINS

- Guimarães Editores. Clássicos. -- Antes que nada, he de agradecer a Joaquim Cymbron, correligionario del Movimiento Legitimista Portugués, por sus gestiones a través de Bertrand Livreiros para poder adquirir un libro que ansiaba desde hacía mucho tiempo. Un libro que, sin ser extenso, es toda una compilación desde la más remota Antigüedad hasta el XIX que le tocó vivir a nuestro autor. Uno de los temas más apasionantes a mi juicio radica en los estudios en torno a lo ibero y lo berberisco: Creo con don Joaquim Pedro que en buena medida la historia andalusí no está bien contada, y es porque muchos se empeñan en "lo árabe" como si el mundo andalusí hubiera sido homogéneamente étnico y cultural árabe; nada más lejos de la realidad. Dentro del mosaico etnocultural que fue Al Andalus, la impronta mayor fue la de los bereberes, los mismos que hicieron la conquista de Hispania desde el mando de Tariq Ben Ziyad, la misma sangre que corrió siglos atrás por San Agustín de Hipona o Cipriano de Cartago, la misma sangre que engrosó las filas de Cartago y luego la de Roma; sangre que Oliveira Martins estrecha en conexión desde lo antiguo, viendo en lo bereber y lo ibero una comunidad de origen. El gran polígrafo luso escribía en el siglo XIX y se hacía eco de corrientes muy de su época, así, hoy no está tan irrefutable el origen norteafricano de los iberos, y sabemos que los bereberes no proceden del tronco cultural semítico. Pero sí concordamos en la base, y más por excelentes ejemplos descritos en figuras como el marabú o la djemâa, el marabú como "príncipe guerrero-sacerdotal cercano al pueblo", alejado de las "majestades divinas lejanas" de otra amplia gama de culturas; la djemâa como "núcleo poblacional-político", germen del municipalismo más celoso. Si a ello añadimos un férreo culto a los antepasados, una alta conciencia de libertad, una "mentalidad autárquica", el amor irrefrenable por la lengua materna, así como las estructuras en agricultura, sociedad, economía y ejército, veremos que estos parangones culturales se van a dar en nativos del norte africano, la península ibérica y en algunos puntos de los pueblos itálicos. Así, estos pueblos, viendo pasar por su solar una variedad de oleadas, como otros tantos pueblos del mundo, han conservado un sustrato antiguo que llevó a Schulten, aquel arqueólogo germano enamorado de Tartessos, a decir que en España pervive extraordinariamente lo arcaico. Así, Oliveira Martins defiende que cuando los pueblos ibéricos se han visto presa de la desorganización, han acudido a sus tradiciones más primigenias cual arcano sublime, poniendo ejemplos como los de las cortes de Aragón. También en la figura de guerreros como Ben Hafsun o el Cid entronca lo ibero con lo berberisco. En lo idiomático se perciben parecidos pero aún no conclusiones claras, y lo cierto es que el origen de pueblos como bereberes (Que van desde Marruecos hasta los lindes egipcios), iberos o vascones sigue siendo un enigma; pero no es menos cierto que existe una serie de evidencias más que razonables. Se tiende mucho a confundir lo bereber y lo árabe, sí es cierto que desde siglo, son "pueblos yuxtapuestos" o algo parecido, pero distintos, y de hecho los árabes llaman a los imazighen "los bárbaros". Asimismo, son los bereberes los antepasados de los guanches de las Canarias, al menos en lo cultural. ¿Seguiremos pareciéndonos en el carácter tozudo, levantisco, más bien indisciplinado que se une principalmente cuando hay un nexo espiritual claro y compartido? Es posible. En tipos físicos, aunque el correr de los siglos y la religión, la mezcla ha sido distinta, aún se aprecia también. En lo religioso, cabe destacar que ya el paleógrafo Bischoff avistó influjo norteafricano en la liturgia paleocristiana de la Hispania visigoda; y así de nuevo repetimos los nombres de San Agustín de Hipona o Cipriano de Cartago; siglos antes de que las tropas berberiscas entraran una y otra vez en la península como muslimes, ya con Tariq, ya con Almanzor, ya con almorávides, almohades o benimerines. Fueron los bereberes los que en Al Andalus se rebelaron contra los árabes al ser desplazados cuando ellos habían hecho la conquista, y al final terminaron dominando. Los árabes acudieron a los samiyyun sirios, y también tenían guardias eslavos y etc.; pero lo bereber y lo muladí hispano ejercieron una impronta propia como no se vio en el mundo islámico. Creo que medularmente es la parte que mayor he degustado. Luego, hay cosas con las que no estoy en absoluto de acuerdo: - Una mentalidad prácticamente evolucionista y un tanto ideologizante al respecto, con lo que ello comporta. - En la península sí que hubo resistencia contra Cartago y en la misma Turdetania tenemos constancia de caudillos que lucharon contra la potencia bárquida, como Culchas y Chalbo. - Creo que exagera demasiado en el "exotismo sensualista" al definir a la "raza árabe", una raza que en modo alguno es tolerante (Ninguna raza en la Antigüedad lo fue, y de hecho nadie lo es por más falsos dogmas revolucionarios que en tono chirriante y pretencioso se pretendan imponer); y que, "por la contra", conserva una fuerte mentalidad aristocrática. - Creo que muchos de sus análisis sobre el Cristianismo no son de recibo. Ni los del paleocristianismo ni los de la Reforma. Confunde muchas veces el panorama católico antepasado con personalistas conclusiones pseudobudistas. - Sus conclusiones finales sobre el "cientificismo ilustrado solucionador" se han demostrado como farsa. Con todo y con eso: - Oliveira Martins no va a caer en el soberbio presentismo. Tiene por la contra un grave espíritu crítico y analítico, y aun con sus tics ideológicos de la corriente del "progresismo histórico", es una lucha constante por la objetividad. - Trabaja un lenguaje tan genuino como delicioso. Historiografía en prosa poética juntando lo lírico y lo épico, jugando con la imaginación psicológica y el rigor veraz. - Es un trabajo encomiable, un esfuerzo por la síntesis, y una explicación detallada de las semejanzas y diferencias históricas entre las patrias de la península hispánica. Es único en explicar el genio peninsular y su expansión universal. - Aportación de datos valiosísimos. Como ejemplo, la revuelta que juntó a los judíos peninsulares y norteafricanos en el 694 que pretendió convertir a Hispania en un estado mosaico. En resumidas cuentas, uno de mis historiadores de cabecera, un gran alimento intelectual, después de su Portugal Contemporâneo o A vida de Nun´Álvares Pereira. Tiene otro libro de historia del Brasil y los demás territorios ultramarinos de Portugal que ya mismo le voy a encargar al correligionario miguelista....

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