Sempre o desagradecido,
Esquecimento pode ter,
Mas isso não se acha, não,
Num bom português.
A TROVA DE MARCELINO DA MATA,
TROVA DO CAVALEIRO NEGRO,
TROVA DA LUTA ULTRAMARINA,
TROVA PARA O MELHOR GUERREIRO.
Qual cavaleiro monge,
Cavaleiro negro,
A história portucalense,
Foi seu vivo exemplo.
Nos dias da traição,
Sobressaiu sua bravura,
Como grande leão africano,
De lusitana armadura.
Nos tempos desgraçados,
Brilha mais o heroísmo,
Não cala o sangue que ferve,
De puro patriotismo.
A TROVA DE MARCELINO DA MATA,
TROVA DO CAVALEIRO NEGRO
TROVA DA LUTA ULTRAMARINA,
TROVA DO MELHOR GUERREIRO.
Entretanto, os " antipátria ",
Com a nova ordem mundial,
Enfeitados com seus cravos,
Destroçando Portugal.
Eis aí o tenente-coronel,
Eis aí o soldado mais condecorado,
Frente à vossa vergonha e rapina,
Eu canto esta trova,
Em cabal reconhecimento,
Canto Marcelino da Mata,
Canto por um português renascimento !
A TROVA DE MARCELINO DA MATA,TROVA DO CAVALEIRO NEGRO,
TROVA DA LUTA ULTRAMARINA,
TROVA DO MELHOR GUERREIRO.

Atando cabos,
Deshaciendo nudos,
Desafiando a lo imposible,
Uniendo el mundo,
Y fue reconquistar Ceuta,
Y fue bordear el África,
Y fue llegar a la India,
China, Japón, ¡ Asia !
Y fue el americano Brasil,
Y fue el Timor Oriental,
Una esfera coronada por la Cruz,
Quinas de Avís: Portugal,
Se halla la noble Lusitanidad,
Por todos los rincones del mundo,
La Cruzada de los mares,
El evangelio fecundo,
Y precisamente eso,
Es lo que no pudieron soportar,
Las hipócritas potencias,
Del nuevo orden mundial,
Que sus colonias conservan,
Sin que rechistar se permita,
Y guerra global hicieron,
Al Portugal que hoy agoniza,
Nunca aceptaron su regeneración,
Nunca aceptaron su estabilidad,
Como no aceptaron a España,
No aceptaron a Portugal,
Aquellos que en sus países,
Segregaban a los negros,
Aquellos cuya historia se escribe,
Con piratería y enredos,
Y es que los hay más iguales que otros....
Y Portugal estorbaba en sus planes,
Pero dime, nación hermana,
¿ No es hora de que te levantes ?
Pues tu gloria habla por sí sola,
Has de tener quien te defienda,
Bartolomeu Dias, Vasco da Gama,
O Diogo Cao aún te alientan,
Como debe alentarte aún,
La gesta de Marcelino da Mata,
Como el heroísmo todo de ultramar,
Valientes contra la traición a la patria,
No caigas en falsos olvidos,
Reivindica con ardor tu legado,
Vuelve por tus fueros, Portugal,
Por lo católico y lo hispano.
Hierve en mí lo nativo,
Del propio nervio iberocelta,
Mas ello no es obstáculo,
Para admirar la Roma excelsa,
La Roma que civilizó,
Al godo caminero,
La Roma de Itálica,
Que en Conimbriga recreo,
Roma es mi lengua y mi cultura,
Roma es mi alma y mi cabeza,
Roma es la madre de la Hispanidad,
Aún se habla en sus piedras,
Las ruinas del foro,
Gritaban al viento,
En el cerro escarpado,
En el campo yermo,
El color del mármol,
La quietud de las columnas,
Las trabajadas termas,
Las horas fecundas,
Cuánto sabio silencio,
Ante el suave paso del aire,
Entretanto, aquellas ruinas,
Un día, edificio formidable,
¿ Cómo que el teatro parece escondido ?
¿ Cómo que las lápidas yacen desvalidas ?
Con todo, los estragos del tiempo,
Permiten percibir la vida,
Y allí donde estuvo Roma,
Floreció el Cristianismo,
Sus primeras basílicas,
Se ofrecen como testigo,
En mi Península Ibérica,
Con las ruinas romanas,
De Conimbriga a Itálica,
Absorbiendo tierras hispanas,
Y así, las patrias más romanas,
Son España y Portugal,
Y yo soy todo un español,
Enamorado de la Lusitanidad.




